Yo al menos no me esperaba los chiringuitos en la playa.
Me estoy empezado a pelar.
Si, sé que no es una forma muy normal de empezar un texto pero... me estoy pelando y mucho, está visto que no puedo ir por la playa sin quemarme (dando igual los litros de crema que me ponga).
Parte de esto se lo atribuyo a los días que estuvimos por
la Semana Negra con toda la solana, que aunque estábamos refugiados en las carpas del evento el sol no desaparece por ello.
Yo tenía muchas ganas de ir a todo esto y más tras lo que el pasado año me contó Maje. Recuerdo estar en el campamento de Horizontes Abiertos y llamarme de la organización para decirme que se hacían cargo del hotel y que cuándo llegábamos. Toda una alegría que yo esperaba repetir (por primera vez) en mi visita a un Gijón, lugar en el que ya había estado aunque no me acordaba.
Nuestra redactora jefe me contó la suerte que fue estar allí, novatamente por su poca experiencia en aquel momento, compartiendo alojamiento con invitados y organización entablando así relación y haciendo todo más familiar y amigable. Algo que además yo había escuchado en más de una ocasión en boca (y letras) de otras personas y que quería experimentar por mi cuenta.
No fue así.
Hemos comentado en los anteriores escritos que no teníamos hotel y puede parecer una bobada, quizá no tanto a otros medios similares al nuestro en el que las cosas salen más por empeño que por posibilidades (y menos económicas), pero nos ha tenido muy capados para poder hacer el reportaje que queríamos y esperábamos ofreceros.
Quizá no hubiese sido tanto problema el haber sabido desde un comienzo que no se haría cargo la organización, pero cuando nos pusimos en contacto con ellos nos dijeron que en principio no habría problema siempre y cuando compartiéramos habitación. Nosotros encantados pensando en esos días y el partido que íbamos a sacar (aunque tampoco nos quejamos de los pocos días que pudimos ir. Y volver luego a Luanco, claro).
Igualmente y con todo, un gran dolor de espalda para empezar, mereció la pena poder ir allí, hablar con algunos viejos conocidos de otros eventos o del pasado año en el caso de Maje, asistir a las charlas ya que algunas resultaron realmente interesantes y disfrutar en general de la mezcla tan extraña que daban los chiringuitos de fritanga al lado de los puestos de venta de libros.
Espero que el año que viene tengamos hotel, o al menos saberlo con tiempo y poder organizarnos por nuestra cuenta, y así poder ser una parte más integrada de todo esto (aunque desde aquí doy gracias de corazón a los que tuvieron un momento para saludarnos o preguntarnos si todo iba bien. Y en especial a los que nos cedieron el sitio el primer día en el restaurante).
También quiero esto por otra razón y es que, en mi opinión basada en lo que he visto y que puede estar equivocada, aunque Maje opina parecido, así pueda entrar sangre nueva entre los informadores que allí acuden. Para muchos es un entorno familiar ya que desde hace años se conocen, lo que es bueno y por otro lado malo ya que parece que la puerta está cerrada y no dejan entrar a nadie más a la fiesta (lo sé, lo sé, somos una simple gaceta on-line y es lo que hay).
Aunque la crisis afecte (música y acordes de Bruce Broughton) es una alegría que hay muchos eventos que siguen activos y que parece que lo estarán por años.
Esta no fue la Semana Negra, ni siquiera fue semana, que yo me esperaba; pero con todas espero volver el año que viene de la forma que sea. Tengamos hotel o no. Podamos ir un día o cinco. Tenga que coger un tren para regresar el mismo día. Da igual. Solo espero poder ir y es que el evento lo merece.
Semana Negra ¿alguno tiene un par de linternas?
Semana Negra ¿has ido?