Pasó volando el primer día, algo lejano ya en el tiempo y la memoria, pero no cesaron nuestras tareas periodísticas e informativas por la zona.
Seguimos con el repaso de cómo fueron nuestras escasas e intensas horas en Gijón.
Las horas reparadoras de sueño no habían terminado aún su efecto cuando tocaba retornar de nuevo al trabajo. Un trayecto lleno de bostezos (por mi parte, lo reconozco) a los que un café puso fin y volvimos con fuerza a nuestra misión.
La primera actividad programa para la tarde rezaba tal que “Cómic, futuros narrativos”, una tertulia abierta al público solamente en calidad de espectador, en la que a lo largo de una hora varios renombres del mundillo dieron rienda suelta a sus cábalas con respecto a un incierto futuro en el que la crisis no deja indiferente a nadie, en cualquiera de sus manifestaciones.
Al comienzo la asistencia externa a los tertuliantes fue más reducida, quizá por ser la encargada de inaugurar la tarde y muchos quedaron echando la siesta. Puedo decir que, a pesar de ser una negada total y principiante desde ya en el mundo del cómic, intenté atender todo lo que pude, siguiendo un tema que se desviaba cada vez más de aquello que Ángel de la Calle había propuesto al iniciarse.
La tarde siguió con más presentaciones de libros, pero también con la feria que se sitúa alrededor de las carpas que albergan las actividades que os he comentado. El olor a la churrería de al lado se cuela entre las hojas de mi libreta y me entran ganas de gofre.
Con el antojo satisfecho, nuestros pies caminaban sin rumbo fijo a través del recinto, los oídos se confundían y saturaban a base de decibelios provenientes de todo tipo de música, voces y ruido ambiente. Un paseo en la noria nos permitió contemplar la inmensidad de la totalidad del recinto, situado en la playa del Arbeyal.
Continuamos, tras ese breve paréntesis, asistiendo a una mesa redonda ("Personajes, historias y tv"), de mano de Antonio Hernández Centeno con Jorge Iván Argiz. Antonio es guionista de teleseries como la basada en la vida de la duquesa de Alba o Paquirri (muy de la España de pandereta todo ello, que para eso es lo que tiene audiencia). Otro interesante rato escuchando, que al igual que otro par de tertulias a las que asistimos, darían ellas solas para un post entero.
Mas como mi quehacer de esta jornada se reduce a hablaros del sábado en general, no entretendré vuestras neuronas más de la cuenta.
Disfrutamos brevemente de una rápida mesa redonda sobre el cómic en Italia que supo a poco, pues por problemas de horario, aviones y demás, quedó reducida a la mitad de lo que se esperaba.
Seguían avanzando las agujas del reloj y cuando quisimos darnos cuenta, nos hallábamos en la presentación del libro Pepsi-Semana Negra, cuyo título este año es “Los Olvidados”. La idea que parte del mismo es la de decirles a los ilustradores/escritores que participan en el mismo, que cuenten a los lectores quienes son sus olvidados.
La presentación transcurrió entre chanzas por parte de Paco Ignacio Taibo II, director del festival, y Ángel de la Calle, haciendo referencia a que en esta ocasión no se entregaría gratuitamente a los asistentes a la Carpa del Encuentro un ejemplar en papel del libro, si no que dentro de las cajas que lucían en la mesa se encontraba una dirección on-line en la que podría descargarse en e-book. Quién sabe si en próximas ediciones no será tal la broma, si no una realidad del avance tecnológico en lo que refiere al mundo literario.
Posterior a esa entrega gratuita de ejemplares, los creadores de los mismos se pusieron a disposición del público para estampar sus rúbricas en las páginas que quedarán como recuerdo de otra Semana Negra que ya se desvaneció.
Las jornadas de Fotoperiodismo pusieron su cierre nuevamente a la intensa tarde, mas nuevamente tuvimos que hacer mutis por el foro antes de tiempo, con unas espaldas que ya chillaban de cansancio y un madrugón que esperaba para el día siguiente, cuando partiríamos, tras la ceremonia de clausura hasta el costero pueblo de Cudillero, que acogió la despedida y broche final de los festejos que ya se alargaban desde hacía algo más de una semana.
Un trayecto de ida y vuelta en autobús, con un gaitero recibimiento al descender del mismo, una comida con abundante manduca y sidra que corría por entre las piernas de autores invitados, organización y prensa que acudió al cierre.
Palabras de despedida y abrazos de los asistentes, no tantos por nuestra parte, los cuales fueron limitados a un par de personas.
Tan deprisa como había llegado aquel viernes 16 pasó el domingo 18 y la Semana Negra había acabado sin que a Ruta 42 le diera tiempo a catarla en condiciones. Nuestras columnas vertebrales agradecieron la noche de descanso que vino después, al igual que los días que estuvimos fuera, motivo por el cual éstos textos referentes a la Semana Negra no han visto la luz hasta ahora.
Y es que creo que, después de tanta ida y venida de Gijón, nos merecíamos algo de descanso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario