Fundada en Valladolid el 12 de junio de 2008, por Reibag y Doc Pastor. Realizada y mantenida por la asociación Ruta 42.

29 de octubre de 2010

La noche del corto español, una cuidada selección

A o B, nuevo cortometraje de Leticia Dolera.

De nuevo La noche del corto español nos tenía preparada una velada atractiva, agradable y (en muchas ocasiones) bien divertida aunque sin dejar de lado aspectos más oscuros del alma humana pero tristemente bien de actualidad como los malos tratos.

El teatro Zorrilla (restaurado y abierto el pasado año) fue el anfitrión para este encuentro en el que los realizadores presentaron su trabajo al público, aunque faltando ese coloquio entre ambas partes que tan característico es de Seminci.

Y allí ha sido el lugar en el que Aitor Echeverría, Mariela Artiles, Cristina Molino, Roberto Pérez Toledo, Leticia Dolera y José Luis Montesinos recibieron los aplausos de unos espectadores que supieron valorar sus cortometrajes de la forma que se merecían.

La joven Leticia Dolera presentó el que es su segundo trabajo en calidad de directora, ya hizo así en la pasada edición de Seminci con Lo siento, te quiero, con una comedia en la que una actriz a la que hace tiempo nadie llama (interpretada por Alexandra Jiménez) acude a su representante para consultarle una decisión que podría cambiar totalmente el rumbo de su carrera.

En los breves minutos que dura A o B; “me gustan los cortos que son cortos” nos dijo Leticia en la entrevista que publicaremos en breve, la joven cineasta logra llevarnos de lleno a los entresijos del mundo del cine y la actuación pero totalmente alejado del glamour que en ocasiones nos pensamos que tiene, y todo ello reflejado desde una óptica realista pero con unas generosas dosis de humor, cinismo y bastante mala uva.

Con ganas espero Habitante el que, esperemos, será su tercer cortometraje y que tratará sobre un día en una ciudad en la vida de un habitante de la misma, según nos comentó a Ruta 42.

Nostalgia de la infancia en Matagatos.

Con Matagatos del “inefable José Luis Montesinos” (así fue presentado) nos trajo una historia que a muchos nos trae a nuestra infancia (por los pelos y quizá más a las de nuestros hermanos) hablando de todos esos niños que en los ochenta jugaban con escopetas caseras y “esta es la historia de uno de ellos” en las propias palabras que escuchamos al comienzo del cortometraje.

Creo que la mejor forma de definir a este “western infantil”, así se refirió el director a su trabajo, es como una total gamberrada hecha con mucha gracia y cargada también de una bastante interesante cantidad de nostalgia.

Los planos usados y el ritmo, por no hablar de la música, son totalmente deudores de esas películas del oeste que tan bien conocemos todos. No falta nada y casi se extraña el que alguno de los dos niños protagonistas no lleve una chapita de plástico en la que ponga sheriff.

No sé si a propósito o no, desconozco esas cuestiones relativas a la organización de Seminci, pero sin duda el poner este cortometraje el último hizo que todos nos marcháramos de allí con un muy buen sabor de boca y una sonrisa en la cara.

Morir cada día y su retrato de familia.

Morir cada día es seguramente el guión más profundo e intimista que se pudo ver en esta noche llena de cortos españoles, con una familia que tiene en su día a día un duro trance al que enfrentarse pero a veces creemos que la mejor forma de superar algo es sencillamente ignorarla.

Aitor Echeverría lleva las riendas en una historia que escribe Anna Espinach y que nos muestra las distintas reacciones que cada uno de los miembros de la citada familia tiene hacia el problema de la madre, el cual además no llegan a decir claramente y es decisión de cada espectador llegar a saberlo o no.

La cuidada luz crea un ambiente opresivo que además se complementa perfectamente con una predominancia general de primeros planos, logrando transmitir las sensaciones, medias verdades que se dicen (o no se dicen) y esas relaciones que bien podrían definirse con el dicho “En todas las casas se cuecen habas y en la mía calderadas”.

Skye espera la vuelta de su madre.

Skye tuvo la suerte de tener a una niña de protagonista, logrando así que una historia más bien insulsa lograra la sonrisa en el espectador a pesar de realmente adolecer de no pasar realmente nada y tampoco lograr transmitir sensación alguna.

Skye es el nombre de la pequeña protagonista de este corto, que vive en un hospicio y su madre irá a buscarla solo para llevarla a un hotel y volver a marcharse. Una premisa bien sencilla que se queda a medio camino de sus posibilidades.

En mi opinión, que he comprobado más gente comparte, era probablemente el mejor trabajo presentado en cuento a su cuestión técnica, pero le falta un empuje en la historia aunque el contar con Marta Aledo es un plus.

¿Te vas? sorprendió por su realización técnica.

¿Puede hacerse un cortometraje en el que la gente no se mueva? Si se lleva bien y se sabe solo podemos decir que si.

En ¿Te vas? Solamente tenemos movimiento de cámara mientras los actores y las situaciones en que se encuentran se quedan congeladas en el tiempo, a excepción de un joven (el protagonista) que está apartado de ellos aunque sea el centro de la historia.

Cristina Molino ha hecho una historia que se centra en los malos tratos pero enfrentándolos de una forma novedosa y sin dejarse caer en los tópicos, en gran parte debido al tratamiento técnico que ya hemos comentando y en el que todo se detiene.

Realmente, al menos así lo veo yo, nos encontramos más cercanos a un poema en imágenes (con un tema terrible y demasiado habitual en nuestra sociedad) que logra llegar hasta nuestro corazón y se queda en nuestras mentes.

Tetequiquiero y su amor tartamudo.

Con Tetequiquiero llegamos al final de esta bien cuidada selección y de lleno entramos en una historia de amor que nos recuerda lo complicado que es, vamos a reconocerlo, decir “te quiero”… y todavía más si además eres tartamudo.

Así, y de la divertida forma que imagináis, es este ameno corto que demuestra de nuevo que con una sencilla idea puede hacerse una buena historia.

Llegamos de esta forma al final de La noche del corto español y con muchas ganas espero poder ver a los elegidos del próximo año.

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