Fundada en Valladolid el 12 de junio de 2008, por Reibag y Doc Pastor. Realizada y mantenida por la asociación Ruta 42.

9 de agosto de 2010

Críticas Cinéfilas (87): A 20 Millones de Millas de la Tierra

A 20 millones de millas de la Tierra

Año:
1957
Director: Nathan H. Juran
Reparto: William Hopper, Joan Taylor, Frank Puglia
Distribuidora: Columbia Pictures

Ray Harryhausen es el gran maestro del arte del stop-motion visto en innumerables películas de monstruos y criaturas, desde criaturas del averno (Jasón y los Argonautas) hasta, especialmente durante su carrera, seres del espacio exterior. Como en esta cinta.

Como se repetiría en innumerables cintas a lo largo de los años 50, todo procede de un planeta muy lejano, pero a la vez cercano. Los vecinos Venus y Marte fueron una fuente inagotable de ideas, criaturas y viajes. Si bien tenían que competir con planetas de galaxias más distantes, incluso a cientos de años luz, ambos planetas del sistema solar captaban el interés del público mucho más de lo que lo hacen hoy día.

Todo ocurre en la milenaria ciudad de Roma, donde una nave espacial del ejército estadounidense se estrella en la costa de Sicilia y sólo hay un superviviente. Entre los retos de la nave, un muchacho encuentra un extraño receptáculo y se lo vende al zoólogo del lugar, doctor Leonardo. Mientras, el superviviente del impacto se pone en contacto con su gobierno para localizar el receptáculo desaparecido.

Versión coloreada de la película, hecha por Harryhausen en el 50 aniversario del estreno.

El doctor Leonardo descubre un huevo en el interior, del que nace una pequeña criatura de aspecto grotesco, a la que decide enjaular y llevarla para una mejor investigación. Sin embargo, a medida que pasan las horas, la criatura se va haciendo cada vez más grande, debido a la reacción del oxígeno terrestre en sus células. Finalmente, la criatura escapa de la jaula, con un tamaño similar al de un ser humano, y se refugia en una granja cercana. Las fuerzas americanas y el jefe de policía de la zona le siguen los pasos, e intentan capturarlo, pero sin éxito.

Harryhausen hace un gran trabajo con las proporciones de la criatura, que poco a poco va aumentando de tamaño hasta ser tan grande como el propio King Kong. Además, las escenas finales de la película se desarrollan en Roma, y se agradecen las vistas de la ciudad.

Un problema que tienen muchas películas de este género, sobretodo en la década de los 40 a los 60, es que la acción de la criatura que tanto se vende en el cartel promocional no ocurre hasta casi el final de la misma. El planteamiento se alarga en demasía hasta la primera aparición de la criatura, mientras que su llegada hasta el lugar de la destrucción ocupa un 30% de la cinta.

A pesar de ello, es un excelente trabajo que merece el reconocimiento de los aficionados a la animación stop-motion.

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