En mi sexta entrega de la libreta deportiva me gustaría hablar, o más bien recordar a un periodista único que estuvo ligado durante la última parte de su carrera como comunicador y locutor deportivo a ese número, el seis, y a esa cadena La Sexta, sí es Andrés Montes.
Dentro de dos meses, el 16 de octubre concretamente, se cumplirá un año desde que nos dejara una persona de la que todos sus amigos hablan maravillas.
No es fácil no recordar esa cabeza rapada y esa piel morena herencia de padre gallego y madre cubana.
Andrés Montes adquirió los conocimientos de alguno de los profesionales de la información más laureados.
En 1980 en la COPE, posteriormente en Antena 3 con José María García, pasando, a partir de 1996, por Canal +, junto a Santiago Segurola y Antoni Daimiel, hasta llegar a La Sexta 10 años después.
En Canal + y La Sexta mostró al mundo su pasión por el baloncesto y su forma tan peculiar de narrar los partidos. Nos dejó momentos inolvidables cargados de humor y risas con Antoni Daimiel.Creó un estilo propio podríamos decir, sin miedo a equivocarnos.
En 2006, su llegada a La Sexta coincidió con uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva, con Juanma Iturriaga y Juan Domingo de la Cruz, ya que junto a ellos retrasmitió los partidos que le dieron a España el título mundial en Japón.
El 20 de septiembre del año pasado, tras retrasmitir la final del Eurobasket, en la que España se proclamó campeona, se despidió de los espectadores. Andrés finalizaba contrato. Se fue como entro, con su frase predilecta: “La vida puede ser maravillosa”, vida que el risueño periodista dejaría un mes después.
En la actualidad, las narraciones de los partidos de baloncesto no son lo mismo sin sus “Ratatata!, sin sus singulares descripciones de los jugadores de la selección, entre las que destacaban: “Ricky bussiness”, “Espartaco Reyes” o “La rica salsa canaria” en clara alusión a Sergio Rodríguez.
El madrileño, criticado por muchos y halagado por otros tantos aportaba un estilo de narración desenfadado y único. Una locución que gustaba porque hacía que los telespectadores desconectaran de sus rutinas diarias durante unos minutos, los que duraba el partido, para sumergirse en un mundo maravilloso, el mundo de Andrés Montes.
Los periodistas deportivos en potencia que a día de hoy son telespectadores o radioyentes, deben de conocer el estilo de Andrés Montes, ya que sus retrasmisiones son un claro ejemplo de trabajo bien hecho.
Estés donde estés Andrés espero que estés gozando de una segunda vida, que seguro que para ti está siendo igual de maravillosa que la primera. Siempre en el recuerdo, maestro.

1 comentario:
Estoy absolutamente en desacuerdo. (Lo que sigue léase estrictamente en el plano profesional).
Si algo dejó patente Andrés Montes fue su absoluta incompetencia profesional. Nunca tuvo ni la menor idea de baloncesto, no sabía lo que estaba pasando en el campo, no sabía apenas nada de jugadores, ni del juego, ni de la técnica, ni de NADA. No conocía ni a las máximas estrellas mundiales; en un partido contra Turquía no sabía (ni bien ni mal) el nombre de la estrella de la selección turca (Kutluay), porque no lo había oído en su vida. Y tampoco sabía prácticamente NADA de locución deportiva; era incapaz de comentar a ritmo lo que ocurría, de manejar la situación, de hacer nada que no fueran sus estúpidos chistes. Podría haberse dedicado exactamente igual a retransmitir un partido de polo, de tenis o una partida de póker, por la sencilla razón de que lo único que decía eran payasadas y monsergas que nada tenían que ver con el trabajo. Jamás aportó absolutamente nada a una retransmisión.
"Creó un estilo propio podríamos decir, sin miedo a equivocarnos"
Pues creo que te equivocas. Respecto a crear un estilo propio, algo de eso hay, porque a nadie le dejan hacer un trabajo tan malo durante tanto tiempo, así que pudo exagerar sus tics y su histrionismo hasta extremos nunca vistos. Pero lo cierto es que no creó un estilo propio, tampoco; se limitó a imitar, pésimamente, lo que Ramón Trecet había hecho muchos años antes en TVE. Ramón Trecet ya generó polémica en su día porque intercalaba detalles histriónicos y onomatopeyas; pero a diferencia de Montes, Trecet los intercalaba entre una locución que aportaba información, y además... sabía todo lo que hay que saber de baloncesto. El gran ¿logro? de Montes fue limitarse a hacer el tonto y despojar a las transmisiones de todo interés deportivo, quitarles toda la información, y limitarse a ser el payaso de la clase, que para unos tiene gracia y para otros no. Ah, también de vez en cuando ponía una guinda sentimental o grandilocuente, como "la vida puede ser maravillosa". Pues tampoco es idea suya; Trecet (¡otra vez!) hacía algo así en su programa de radio, cuando acababa con aquello de "Buscad la belleza, amigos, porque es lo único que merece la pena en este mundo".
Por cierto, que esos intentos patéticos de hacerse el erudito musical con referencias de lo más ramplón, también son una copia barata de Trecet, que *sí* sabe un rato de música.
En resumen: Montes era un absoluto inepto e incompetente, que puede gustarte si necesitas a alguien que te entretenga del partido porque realmente el baloncesto ni te gusta ni te interesa.
Hablando de Trecet, ahora tenemos ocasión de oír otra vez a Trecet comentando partidos en Marca TV. Menuda diferencia. Incluso en un partido que supuestamente tenga poco interés, como el Túnez - EEUU del otro día, ciertamente se pasan un tiempo hablando sin prestar mucha atención al juego, pero al menos... amigo, él y Corbalán hablan de baloncesto, y no del jamoncito que se comen en el hotel y otras chorradas. Disfruté (y aprendí) más con el baloncesto durante el Túnez - EEUU que con años y años de aguantar a Montes.
Como profesional, desde luego, muchos no le echaremos de menos.
"Los periodistas deportivos en potencia que a día de hoy son telespectadores o radioyentes, deben de conocer el estilo de Andrés Montes, ya que sus retrasmisiones son un claro ejemplo de trabajo bien hecho."
Yo creo que sí, que cualquier aspirante a periodista debe conocer el trabajo de Montes, porque es EXACTAMENTE LO OPUESTO de lo que debe hacer. Debe dar información y ayudarnos a entender a los protagonistas, no SER el protagonista sin mérito alguno.
En resumen, si alabas la "labor" de Andrés Montes, es como si me dices que cualquiera que sienta vocación por la música debe mirarse en el espejo de Miley Cyrus o de Britney Spears: no estudiar música, sino conseguir llamar la atención.
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