
El pasado miércoles se estrenó en España el esperadísimo último trabajo de Pedro Almodóvar, Los Abrazos Rotos. La película creó una gran expectación porque vuelven a trabajar juntos el director manchego y su musa más de moda, Penélope Cruz. Además cuenta con el aliciente de que se trata de la película con el rodaje más largo y el presupuesto más grande con el que ha trabajado el cineasta.
Harry Caine (Lluís Homar) es el seudónimo de un hombre ciego que escribe historias y guiones para películas, vive en Lanzarote con una gran y fiel amiga y también antigua directora de producción Judit García (Blanca Portillo), y el hijo de ésta (Tamar Novas) que hace las veces de lazarillo. La historia gira en torno a la verdadera identidad de Harry Caine, y es que su verdadero nombre es Mateo Blanco y guarda un secreto con una joven actriz llamada Lena (Penélope Cruz), el empresario Ernesto Martel (José Luis Gómez) y el rodaje de la película Chicas y Maletas.

Los abrazos rotos es un rompecabezas con multitud de personajes y en el que el cineasta juega con pasado y presente con gran habilidad. Pedro Almodóvar es ya un clásico de nuestro cine, con trabajos tan reconocidos como Tacones Lejanos, Carne Trémula, Todo sobre mi Madre y Hable con Ella, ahora vuelve con un melodrama que recuerda mucho al cine clásico pero que desgraciadamente se encuentra lejos de su última gran obra, Volver.
El guión es bueno, es una maravilla ver como ha incluido una película dentro de otra película totalmente diferente. Pero la historia es la misma de siempre y pierde el factor sorpresa en el tramo final, incluso llega a ser previsible. Es una historia difícil de contar, es un drama que habla del amor, la necesidad, los celos, la homosexualidad, los secretos y, el quizás más interesante, la creación de una nueva identidad. Pero se trata de una película dramática que no llega a emocionar ni tan siquiera cuando vemos un pasado maravilloso a través de unas fotos hechas pedazos. Contiene escenas memorables como la de la lectora de labios o las escenas de la película Chicas y Maletas que recuerda mucho a otra película del manchego como la de Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios, y que si no fuera por estas escenas la película llegaría a ser aburrida.
El guión es bueno, es una maravilla ver como ha incluido una película dentro de otra película totalmente diferente. Pero la historia es la misma de siempre y pierde el factor sorpresa en el tramo final, incluso llega a ser previsible. Es una historia difícil de contar, es un drama que habla del amor, la necesidad, los celos, la homosexualidad, los secretos y, el quizás más interesante, la creación de una nueva identidad. Pero se trata de una película dramática que no llega a emocionar ni tan siquiera cuando vemos un pasado maravilloso a través de unas fotos hechas pedazos. Contiene escenas memorables como la de la lectora de labios o las escenas de la película Chicas y Maletas que recuerda mucho a otra película del manchego como la de Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios, y que si no fuera por estas escenas la película llegaría a ser aburrida.
Almodóvar cuenta con un reparto de lujo encabezado por Penélope Cruz que está radiante después de conseguir el Oscar y eso que su papel en esta película no es nada fácil. Lluís Homar (Los Borgia) muy comedido en su papel y realiza un gran trabajo; José Luis Gómez (Pascual Duarte) lo borda; Blanca Portillo (Siete Mesas de Billar Francés) imanta las miradas del público hacia ella, robando así el protagonismo a sus compañeros; pero el que realmente sorprende es Rubén Ochandiano (Tapas) por su papel de hijo homosexual, es muy creíble y cercano. Además de Tamar Novas (el chico de Mar Adentro), Ángela Molina (Carne Trémula), Lola Dueñas (Mar Adentro), Carmen Machi (de la serie Aída), Chus Lampreave (Belle Époque) y un largo elenco de cameos desde Rossy de Palma hasta Alejo Sauras.

La música que acompaña a estos abrazos rotos es maravillosa, una delicia de Alberto Iglesias que ya es habitual del cine de Almodóvar y que en Estados Unidos ya tienen en cuenta, lo demuestra las dos nominaciones al Oscar por su trabajo en El Jardinero Fiel y Cometas en el Cielo. Y la fotografía es exquisita, Rodrigo Prieto (Brokeback Mountain y habitual del cine de González Iñárritu) retrata la hermosa playa volcánica de Lanzarote que deja sin palabras. Además de conseguir colores muy intensos y vistosos, regalando una fotografía magnífica. La dirección artística es impecable, todo confluye de manera armoniosa y perfecta.
Los Abrazos Rotos, es una película lenta e intensa, puro cine Almodóvar que continuará encandilando a sus fans pero que quizá aburra a los demás. Contiene escenas memorables pero otras son fácilmente olvidadizas. Los actores funcionan, el aspecto técnico funciona, lo único que no dejará indiferente a nadie es el ritmo y la manera de contar la historia. Pero, bueno, es Almodóvar y todo el mundo ya sabe de qué pie cojea o deja de cojear.
Aquí el tráiler de Los Abrazos Rotos:
2 comentarios:
me as convencido pa verla cabron,xD
jajajaja en eso consiste en convencerte para que vayas o no a verla xD
ya sabes, puro cine almodóvar
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