Fundada en Valladolid el 12 de junio de 2008, por Reibag y Doc Pastor. Realizada y mantenida por la asociación Ruta 42.
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25 de marzo de 2010

Cinéstatica (18): Futuros inciertos

Un momento Doc ¿regresar a dónde?

Tras unas semanas agotadoras de trabajos en la universidad, es un buen momento para que la mente trabaje en otros quehaceres menos laboriosos. Por ejemplo, en plantearse la posibilidad de las realidades alternativas o en alterar el curso de la vida modificando un parámetro de un momento concreto de la historia.

Con esta premisa jugaba la segunda parte de la gran trilogía de Regreso al Futuro. En la primera parte, Marty McFly se las había ingeniado para deshacer el entuerto que su llegada a un tiempo pasado provocó, y en la segunda parte tendría que volver a ese pasado que él mismo provocó en el futuro. En resumen, en el futuro Marty adquiere un almanaque deportivo con los resultados de 50 años. De algún modo, este almanaque llega a manos del bruto de la primera película, medio siglo más viejo y un auténtico perdedor.

De algún otro modo, este consigue contactar con su yo de 1955 y hacerle entrega del almanaque para que su fortuna cambie. Con ello, el futuro de ese presente de los 50 queda totalmente alterado, y el presente que Marty y Doc conocen cambia completamente. Una alteración en la línea temporal puede afectar los acontecimientos futuros. Es como la teoría del caos aplicada al tiempo: el revolotear de una mariposa puede provocar en un futuro un huracán al otro lado del planeta.

¿Será inevitable que consigamos en la realidad estos trastos? A mi no me importaría

A partir de aquí, podemos estrujarnos la cabeza hasta el máximo, y sacar algunas teorías de otras tantas corrientes de pensamiento. La primera, es que no importa lo que hagamos o intentemos hacer, el futuro ya está marcado y nada lo cambiará. Si el destino es que algo no ocurra, no ocurrirá por mucho empeño que le pongamos; el futuro está escrito y no podemos más que ser fieles al guión. En este punto, hay una corriente que se separa un poco e indica que hay cosas que son simplemente inevitables, y que tienen que ocurrir. Aunque uno de nosotros viajara al pasado y matara a Hitler antes de 1925, estaba destinado que apareciera una figura de ideas políticas antisemitas y totalitarias en algún momento de la historia. Es decir, la II Guerra Mundial podía haber sido antes o después de cuándo fue en nuestra realidad, pero era inevitable que ocurriera.

Esto me recuerda el episodio de Futurama en el que Fry viaja al pasado y conoce a su abuelo, pero al final descubre que él mismo es su abuelo. Como la teoría que indica que no puedes viajar al pasado y matar a tu padre o a tu abuelo. Lo que existe en un momento concreto, no puede ser destruido. Y si tu existes, es imposible que viajando atrás evites tu propia existencia. Quizás eso fue algo que Skynet no tuvo en cuenta cuando mandó al primer terminator a asesinar a Sarah Connor antes que su hijo John naciera.


¿Tenéis alguna otra teoría sobre las alteraciones espacio-temporales? Bienvenidas son en los comentarios.

25 de febrero de 2010

Cinéstatica (17): El cine en catalán

Me encantan los pases de prensa porque puedes disfrutar de la película en versión original subtitulada. Al principio de empezar a asistir a ellos, pensaba que eso sólo ocurría en un cine dedicado casi exclusivamente al cine en VOSE, pero hace poco me di cuenta que no, que era así en todos los pases (o al menos a todos los que he ido).

En mis tiempos mozos solía ir a un cine en versión catalana en el barrio de Gracia. Después me pasé a los multicines de centros comerciales. Y hace poco más de un año me hice asiduo de los cines Yelmo, donde proyectan las películas en versión original subtitulada, no sólo porque me puede servir para mis estudios actuales y posible futura carrera profesional, sino también porque lo disfruto mucho.

Todo esto viene al tema de los doblajes. A inicios de año el gobierno catalán aprobó la polémica ley del cine en catalán, que instaba a que las películas con mayor distribución en los cines tuvieran una proyección en catalán (doblada o subtitulada) del 50%. Mucho se ha dicho en la prensa respecto a este tema, y por supuesto los sectores más pro-españoles radicales no han desaprovechado la oportunidad para meter más leña al fuego del conflicto catalano-español que lleva ya años encendido. Lejos de querer provocar más polémicas ni entrar en temas políticos, tengo unas cuantas reflexiones que dar.

Quizás hable desde la ignorancia cuando digo que si el porcentaje de salas que exhiben películas en catalán apenas supera el 3% “será por algo”. Aquí entramos en el tema de gente del extraradio de las grandes ciudades que se ve obligada a trasladarse varios kilómetros, con la incomodidad que ello supone, para disfrutar de algo que le gusta. La demanda de cine en catalán es esta, y no creo que grandes empresas, bien conocidas por su gran interés en el Poderoso Caballero dejaran pasar la oportunidad de ajuntar un poco más de él para sus arcas, más aún en tiempos de crisis.

Por un lado existe la posibilidad del darle una oportunidad, de habilitar una sala exclusiva para películas en catalán y hacer la prueba. Quizás más gente se anima y les sale rentable. Quizás sea un fracaso. Pero son cosas que en discutiéndolas en la mesa de juntas no se resuelven, hay que pasar a la práctica.

Por otro lado, servidor no es muy partidario de hacer las cosas “por ley”, aunque a veces sea irremediable. A nadie le gusta que le obliguen a hacer algo que no quiere, y menos un sector privado que está pasando una época de crisis (aunque, entre nosotros, se lo han buscado por esos precios tan abusivos). Esta ley supone un riesgo, y es que si el tema fracasa, los empresarios no podrán suprimir esa cartelera en catalán, y nos encontraremos que tendrán que cerrar muchos cines (y aquí es cuando alguien aprovechará para echarle la culpa a los catalanes, o ya a a las descargas ilegales).

Releyendo lo escrito, veo que no me he mojado mucho respecto al tema. Pues aunque parezca mentira, soy catalán y bastante pasota al respecto. Soy de la filosofía “que hagan lo que quieran mientras no me toquen las narices”. Si a pesar de esta ley puedo seguir asistiendo a cines en versión original sin que me digan un día “lo siento, sólo ponemos cine en catalán”, no suelo darle muchas vueltas al tema. Excepto en esta ocasión que he decidido comentar el tema para la Ruta.

Y ahora se me ocurre una buena ventaja personal sobre esta ley: más curro para subtitular y doblar películas. Si el sueldo es bueno, me apunto.

28 de enero de 2010

Cinéstatica (16): El legado de terror de Universal

Estas dos semanas hemos venido realizando un especial dedicado al género de terror de la productora Universal Pictures, que se hizo famoso en la década de los años 30 y 50. Hoy, ese género vuelve a ser noticia por dos motivos: el primero, porque en breve se estrenará un interesante remare de El Hombre Lobo; y segundo, porque Universal ha decidido dar un homenaje a esta época de oro del cine norteamericano. A un clic toda la historia y más información acerca de este homenaje.

Universal Pictures fue creada en 1912 por ocho pequeñas compañías cinematográficas. Su primera película que se podría considerar del género de terror, fue El Jorobado de Notre Dame (1923), protagonizada por Lon Chaney, en la que se invirtió una fuerte cantidad de dinero en decorados para recreas el París del siglo XV. El éxito fue total, y Universal apostó nuevamente por el género con El Fantasma de la Ópera (1925), con el mismo actor de protagonista. Esta vez los decorados jugaron un papel muy importante en la trama, y se recreó a escala real el interior del Teatro de la Ópera de París. Este decorado se ha utilizado en muchas y diversas producciones posteriores de Universal, y aún hoy día se puede encontrar en los platós de la productora.

Lon Chaney, con un excelente trabajo de maquillaje, como El Fantasma de la Ópera.

El inicio de la década de los 30 coincidió con la Gran Depresión que azotó los Estados Unidos. A pesar de ello, Universal Studios apostó por el género y lanzó dos clásicos de la literatura: Drácula y Frankenstein (ambas de 1931). La primera, lanzó internacionalmente la carrera del legendario Bela Lugosi (e irónicamente, seria la única interpretación del actor como el conde, ya que la productora decidió en subsiguientes apariciones del mismo darle el papel a John Carradine). La segunda, pudo ser una confirmación para este, pero rechazó el papel, y este cayó en manos de otra leyenda: Boris Karloff.

Lo que poca gente sabe, es que existe una segunda versión de ese famoso Drácula. En los inicios del cine sonoro, y mucho antes de inventarse el doblaje, los estudios americanos solían realizar versiones en otros idiomas de sus películas, con los mismos decorados y vestuario, pero con actores autóctonos de la lengua (A excepción de las películas de El Gordo y el Flaco, que se doblaban a si mismos en todos los idiomas). Casi ninguna “otra versión” de aquellos tiempos ha llegado a nuestros días, excepto el Drácula español, protagonizado por Carlos Villarías y Lupita Tovar. Esta versión es considerada por alguna gente como superior a la inglesa, pues los actores tuvieron la oportunidad de hacer un visionado de la misma durante y después del rodaje, y mejorar los puntos en los que la misma cojeaba.

Dracula y Frankenstein tuvieron un éxito sin precedentes, especialmente la segunda, de la que se realizaron numerosas secuelas. Karloff mantuvo el papel del monstruo durante esa década, y también realizó el papel de La Momia (1932), así como co-protagonizar dos películas de una trilogía de relatos de Edgar Allan Poe junto con Lugosi (la pareja soñada en la época). También se destaca, en 1933, la genialidad que supuso El Hombre Invisible, con unos efectos especiales sin precedentes y muy logrados para la época.

El Hombre Invisible, uno de los grandes logros en cuanto a efectos especiales de la historia del cine.

Pero parece que tanto éxito abrumó a la Universal, y en los 40 se prostituyó el género: aunque fue en 1941 cuando apareció El Hombre Lobo, a partir del año siguiente la mayoría de producciones eran team-ups de los tres monstruos más famosos, dos de ellos o los tres en una misma película. Las franquicias de la Momia y el Hombre Invisible continuaron con varias secuelas. Hasta que a finales de la década se tomó el camino de la comedia, de la mano del dúo cómico William Abbott y Lou Costello, protagonizando hilarantes (y muy buenas, al César lo que es del César) historias en las que se enfrentaban a los terribles monstruos.

Abbott y Costello continuaron con su franquicia durante la primera mitad de los años 50. Hasta que en 1954, Universal produjo La Mujer y el Monstruo, y el boom por las películas de monstruos serias regresó. El género ganó a una nueva generación de fans, y aprovecharon el tirón para relanzar los clásicos de los años 30 y 40.

Los monstruos de la Universal han dejado tras de si un legado sin igual. Muchos de los clichés del cine de terror se crearon en aquella época: lugares oscuros y lúgubres, puertas chirriantes, sombras... Y tal como ocurrió con el Peplum, también tuvo su parodia con El Jovencito Frankenstein (1974). Hace unos años, se realizó una trilogia-remake de La Momia.

La producción de Mel Brooks fue todo un homenaje humorístico a un género.

Este año, y más concretamente en pocas semanas, se estrena un remake de El Hombre Lobo, con Benicio del Toro y Anthony Hopkins. Para celebrar este acontecimiento, Universal Pictures ha abierto una página web que repasa los 86 años de cine de terror de la productora, con mucha información interesante, carteles originales y videos. Podéis visitarla en esta dirección: http://www.universalmonsterlegacy.es/

31 de diciembre de 2009

Cinéstatica (15): Lo mejor de esta década

Hoy, o más bien en pocas horas, termina un año para dar paso a otro, como ocurre cada 365 días aproximadamente. Pero este año tiene algo especial, y es que cierra la primera década del siglo XXI y, con ello, nos invita a reflexionar sobre ella desde un punto de vista cinéfilo.

Todas las décadas tienen sus películas icónicas, aquellas que vistas desde el futuro es indudable que son obras maestras de su época. Ha llegado el momento de hacer esa visión acerca de este periodo entre el 2000 y el 2009, y dar mi opinión sobre las 5 mejores películas de esta década.

Antes que nada, mencionar que esta es una mera opinión personal y no tiene por qué ser compartida en su totalidad por nadie, que muchos títulos han quedado fuera de este top 5 por los pelos, pero que tendrán su lugar y su reconocimiento un poco más abajo y que algunos otros no aparecen porque no a mi no me parecen tan destacables como los mencionados.

5- La Jungla 4.0 (2007)

Esta película entraría en un aparte de entrañable junto a sus predecesoras. Ninguna película de la trilogía original de La Jungla de Cristal es la mejor de la década de los 80, pero tienen un regusto de entrañable de la época que no nos deja indiferentes. Lo mismo ocurre con la cuarta parte, manteniendo ese toque entrañable de acción, poniéndolo al día y acentuándolo a la realidad que los años no pasan en balde. Sin duda alguna una buena apuesta de esta década para rememorar los añorados 80.

4- 300 (2005)

Como diría un antiguo general: Veni, Vidi, Vici. Y eso fue lo que hizo 300. Fue un exitazo de taquilla y de críticas, y el 90% de su público jamás había oído hablar del comic de Frank Miller. Fue una arriesgada apuesta que no solo funcionó, sinó que reafirmó el regreso del cine peplum en el siglo XXI e incluso superó a la galardonada Gladiator, todo ello aferrándose a modernos efectos especiales y una fotografía brillantes.

3- Wall-E (2008)

Toy Story fue un pequeño paso, pero Wall-E convenció y arrasó, y demostró que, efectivamente, la animación no es sólo cosa de niños. Wall-E traía consigo un mensaje muy profundo difícilmente alcanzable para una mente infantil, pero disfrutable para niños y adultos. Ese contraste la hace merecedora de estar en esta lista.

2- El Caballero Oscuro (2008)

El regreso de Batman con Batman Begins supuso una vuelta de tuerca al murciélago, y se llevó muchas críticas positivas, a pesar del miedo del público por si se blasfemaba la obra de Tim Burton. La primera parte funcionó, y la segunda fue una explosión sin igual. Se puede afirmar que El Caballero Oscuro revolucionó el concepto de las películas de superhéroes, como un par de décadas antes un dibujante llamado Frank Miller hiciera con el comic del mismo personaje.

Hasta ahora estábamos acostumbrados a las películas de superhéroe enfrentado a supervillano, gana superhéroe y final feliz. El Caballero Oscuro rompe con ello, no sólo en la forma de llegar al final, con un villano completamente caótico y fuera de toda regla establecida (cosa que consigue que durante las 2 horas y media de cinta tengamos apenas un cuarto de hora de respiro), sinó también en el concepto del propio final. ¿Feliz? Depende del punto de vista. ¿Quién gana? Nadie, pues esa es la resolución de toda batalla. No hay vencedores, sólo vencidos. Y en El Caballero Oscuro, todos son vencidos.

Todo villano tiene un plan, o una alternativa si el plan fracasa. El Joker no tiene ningún plan. Sólo improvisa y rompe con la monotonía, rompiendo los clichés.

1- Gran Torino (2008)

Todos sabéis (y si no, os enteráis ahora) cómo amo esta película. Quizás porque trae la nostalgia del cine clásico. Quizás porque, a la vez, abre la puerta para las nuevas generaciones cineastas. Quizás porque me produce una morriña que no deberia tener, por unos tiempos en los que yo aún no existia. Quizas, sólo quizás, porque es la última vez que veremos al gran Clint Eastwood actuando.

Sea como sea, amo Gran Torino con tanta fuerza que desde el momento que pensé hacer esta entrada sabía que estaría en el número uno. Clint Eastwood, te adoro.

Han faltado muchos nombres, lo sé. Me dejo en el tintero la trilogía de El Señor de los Anillos, X-Men, Watchmen, Valkiria, Kill Bill (1 y 2), El Hundimiento, Malditos Bastardos, Star Wars Episodio III: La Venganza de los Sith, Star Trek XI, Piratas del Caribe (sólo la primera)... y la lista sigue. Que cada cual añada sus indispensables de esta década que termina.

Feliz año y nos vemos en la Ruta.

27 de noviembre de 2009

Cinéstatica (14): El expresionismo alemán

Hace días que ando en relamazo de lectura, y uno de los libros que ando leyendo es el de películas esenciales de la historia del cine. Curiosamente hoy he tocado la parte del expresionismo alemán. ¿Por qué no echar un ojo a esta época, y así todos aprendemos un poco más del pasado del séptimo arte?

Todo empezó tras la Primera Guerra Mundial, en el seno de una nación derrotada. Aunque el arte más popular del expresionismo fue la pintura, el movimiento se extendió a todos los campos de culto a la mente: literatura, música, teatro... y desde luego el cine. La visión del expresionismo era, en detrimento del naturalismo, la plasmación de la subjetividad del artista, su forma de ver e interpretar el mundo que le rodea, criticando fervientemente el materialismo y un enfoque casi apocalíptico de revolución y vanguardia.

Un año antes de finalizar la Guerra, se creó en Alemania, de manos del gobierno, la Universum Film Aktiengesellschaft (UFA), que vendría a ser el Hollywood de allí. La idea era crear películas propagandísticas para realzar los valores y el orgullo de la nación germana. Con la Guerra ya terminada, el nuevo gobierno renunció a la UFA, que pasó a manos privadas y se convirtió, además, en un medio comercial. Se explotó el cine de contenido sexual, para disfrute de las clases sociales más desfavorables, así como los relatos pseudo-históricos en los que se ridiculizaba a las naciones rivales (Francia y Reino Unido especialmente). Pero a finales de la década, alguien quiso cambiar eso, y ofrecer algo más al público.

Carl Mayer y Hans Janowitz fueron los iluminados que llevaron a cabo un primer guión de algo que seria muy grande. Para darle vida en la gran pantalla, se eligió al director Robert Wiene, y a los actores Werner Krauss y Conrad Veidt. Y con un pequeño añadido no previsto, se creó la primera película expresionista de la historia: El Gabinete del Doctor Caligari.

Una escena de El Gabinete del Doctor Caligari, donde se pueden apreciar los decorados surrealistas.

La imagen habla por si misma de la estética del movimiento, con decorados retorcidos e imposibles, destacando las puertas con diseños absurdos y las calles con ángulos mareantes, iluminación haciendo juegos de sombras (iluminando considerablemente un objeto, lugar o personaje para centrar la atención en él. Todo para crear una sensación de angustia y desesperación al público que asiste a la representación.

En general, en los films expresionistas, es común este tipo de decorados asfixiantes, o el inspirarse en la estética de la edad media mezclándola con lo mágico. En Nosferatu podemos encontrar esa estética, en medio de un panorama dantesco que refleja una catástrofe tal como la propagación de la peste. Y no sería la única en reflejar ideas tan destructivas. El Dr. Mabuse de Fritz Lang también traería consigo el concepto de personaje que se ve arrastrado por su locura hacia un incierto mundo de terror psicológico. Otras obras expresionistas a destacar son Fausto de Friedrich Wilhelm Murnau (el mismo de Nosferatu) y Metropolis, del mismo Lang.

Tristemente todo termina, y el expresionismo murió al poco de entrar en los años 30. Si bien desde finales de los años 20 empezaba a ser un género de capa caída, la huida de los directores a otros países por el temor nazi hizo que esta muerte fuera de sopetón.

20 de septiembre de 2009

Cinéstatica (13): Tarantino, un director rompedor

Esta semana se ha estrenado la última película del director Quentin Tarantino, por la que estamos dedicado una semana especial en Ruta 42. Hoy, Cinéstatica hablará sobre el hombre tras la cámara.

Quentin Tarantino se ha convertido en un referente del cine de los años 90, lo cual no deja de ser curioso, teniendo en cuenta las pocas películas que dirigió y escribió en ese periodo. Si embargo, su estilo poco convencional y único le valieron para hacer de su nombre sinónimo de culto. Reservoir Dogs, la opera prima de Tarantino, se convirtió en el acto en una cinta de culto, y a la vez le otorgó un puesto de prestigio en el cine independiente. Pero además de eso, para el director fue todo un golpe de suerte.

La cinta pretendía ser, en sus inicios, un concepto minimalista, donde el tema principal no apareciera en pantalla más que mencionado, en el que los actores serian él mismo y un puñado de amigotes suyos, mientras que el escenario seria un único para todo el film (algo similar al clásico de 1957 12 Hombres Sin Piedad, en el que los escenarios se ven reducidos a una pequeña habitación cerrada con 12 caballeros debatiendo la culpabilidad o la inocencia de un acusado). El guión lo escribió mientras trabajaba en un videoclub de Manhattan, y la fortuna hizo que el productor Lawrence Bender tuviera conocimiento de dicho guión y le consiguiera no sólo un presupuesto decente, sinó un grupo de actores, que si bien no eran de fama mundial eran buenos en su trabajo, que hicieron de la película lo que podemos contemplar hoy día.

Desde muy joven Tarantino sintió interés por el mundo el séptimo arte, y fue entonces cuando florecieron muchas de sus inspiraciones que hoy podemos observar en sus filmes. En el tiempo que trabajó en el videoclub sus conocimientos cinéfilos le fueron muy útiles para recomendar a los clientes, incluso para improvisar una pequeña escuela de cine en el mismo videoclub. Debido a que el barrio donde se crió era un elenco multiracial, pudo apreciar el arte cinematográfico de diferentes culturas, especialmente en las películas orientales de artes marciales, durante y después del furor del kung fu y de la serie Kung Fu de David Carradine, futuro protagonista de las dos partes de Kill Bill. De hecho, Kill Bill es la pareja cinematográfica donde más evidentes son las inspiraciones del cine oriental. El cine B también tuvo parte de culpa de su estilo. Tarantino era gran fan del director italiano Fernando Di Leo, que entre otras, dirigió Milano calibro 9 (1972), Il boss (1973) y I padroni della città (1976). Tarantino homenajeó algunas de las películas de Di Leo en escenas de su celebrada película Pulp Fiction.

Tarantino, como algunos otros directores, tiene una marca personal inconfundible en cada película que dirige. A mi me gusta llamarlas Tarantinadas. Y entre estas tarantinadas, encontramos por ejemplo un orden salteado de los acontecimientos, mostrando al inicio de la película un momento del que luego es explicado su precedente; ángulos de cámara irregulares, haciendo zooms a las caras de los personajes, a sus manos, tomas de espaldas...; el uso de apodos en los personajes (Señor Rosa, La Novia, Ringo, Apache...); uso de extensos diálogos en escenas igualmente largas; y por supuesto, su fetichismo por los pies de las actrices, rodando planos donde aparecen estos.

A día de hoy, Tarantino es sinónimo de calidad cinematográfica. No importa si hace un gran film de culto o la mayor mierda del mundo, lo ha hecho así aposta (esta última frase es un pequeño guiño para aquellos que salieron decepcionados de Planet Terror. Sin rencor).

16 de mayo de 2009

Cinéstatica (12): Lo que me gustaría ver en película

A partir de los ños 90 hemos estado viviendo una época en la que se rescatan iconos y franquicias del pasado para llevarlas a la gran pantalla. Ahí tenemos los personajes marvelianos, Transformers, Las Tortugas Ninja (la última), el Señor de los Anillos, Dragon Ball, y próximamente G.I. Joe. Pero siempre quedan algunas lagunas que cada uno desearía ver.







Os preguntareis por qué empiezo justamente con las Tortugas Ninja, cuando ya he dicho más arriba que habían vuelto al cine. La razón es simple: para mí no alcanzó el mínimo exigente para considerarse un retorno, ni siquiera una máquina de venta de merchandising. Como ya comenté en su momento en mi página personal, se desestabilizaron bastante las personalidades de algunos de los personajes, y la animación no coló lo suficiente. El argumento prometía, pero quedó en nada. Así pues, exijo que se tomen un tiempo y lo vuelvan a intentar aunque sea con otro tipo de animación. Y a poder ser, con un argumento a caballo entre las gracietas de la serie de animación y la seriedad del cómic original.


Quizás muy pocos conozcáis esta serie animada llamada Bots Master, que la dieron en Telecinco a mediados de los años 90. Y con razón, porque tan sólo duró 40 episodios. Aunque el concepto prometía: en un futuro pacífico y unido, la corporación responsable de la mayor parte de la fabricación de robots planea insertar un chip malvado a todos los robots para... exacto, apoderarse del mundo. Uno de sus trabajadores, Ziv Zulander, descubre el tinglado y se opone completamente. Deja la empresa como desertos y fugitivo (y tachado de terrorista por la prensa), y crea sus propios robots para enfrentarse a la corporación. Sería un puntazo ver esos robots al estilo Transformers, sin el añadido infantil.


Vale, esto es una maldita bizarrada. Pero hubo película de The Wall de Pink Floyd, ¿por qué no de otro álbum conceptual? Vale que no es doble disco ni tiene tantas canciones, pero es el mejor disco de este gran mesías llamado David Bowie, y con algunos añadidos (u os pensáis que no hubo en The Wall?), se podría hacer una película-musical la mar de... sí, la mar de bizarra para qué negarlo. Pero pulgares arriba por la idea y viva el Glam Rock.


Esto ya es una ida de olla mía, pero quién sabe si algún día. Todo gran libro ha tenido su película, ¿por qué no el gran libro olvidado? Dádselo a un director underground psicodélico (un Andy Warhol contemporáneo) y os sacará una película de ello. Y lo peor es que tendría sentido, argumento y diálogos, y todo funcionaría. ¿Quién necesita taquillazos cuando en los suburbios se están creando maravillas como esta?


Esto ya lo comenté en pasadas ediciones de Cinéstatica. Mortadelo y Filemón han tenido su/s película/s. Zipi y Zape también. Los marvelianos idem. ¿Para cuándo una de nuestro superhéroe español? Tal vez no sea tan clásico como los dúos mencionados anteriormente, pero es igualmente un icono español del tebeo, y en sus docenas de álbums hay material de sobras para hacer una película. O más fácil aún, hacer como estas recientes películas de humor americanas (Disaster Movie, Superhero Movie y similares) y pillar argumentos de marveladas, adaptaras a la española y darle el toque de humor de Superlópez.

Y por hoy lo dejamos. Disculpas por la idea de olla del medio. Y por cierto, la foto de los Playmóbil del principio del artículo no ha sido mencionada y tampoco tenía ninguna idea en mente, pero quién sabe ;)

8 de mayo de 2009

Cinéstatica (11): Donde nadie ha podido llegar.

Hoy se estrena la nueva película, y precuela, de toda una saga que lleva ya más de 40 años con nosotros, y que con esta cuenta con once versiones cinematográficas.

Star Trek es mi asignatura pendiente, lo admito. Siempre he sido más de Star Wars. Y sin embargo, no muchos saben que, a pesar de la leyenda del enfrentamiento entre ambos lados, muy poco tienen que ver los paseos espaciales con la saga de George Lucas más allá de la era espacial. Una prueba muy clara de que son conceptos diferentes lo podemos apreciar comparando los episodios de Clone Wars que se están emitiendo actualmente con los episodios de Star Trek: La Nueva Generación (única serie que yo vi, aunque no íntegra), emitidos entre 1987 y 1994. Mientras los primeros se pueden resumir en batallas, batallas y más batallas, en La Nueva Generación apenas ocurren batallas, todo se intenta arreglar con diplomacia e inteligencia, usando el potencial de cada miembro de la tripulación así como la tecnología disponible.

La tecnología también es un factor clave en toda la saga: transportadores de materia, infusores plásmicos, rayos de tationes, campos de contención fásicos... una verborrea casi inentendible para nosotros, pero que para ellos parece el pan de cada día (igual de incomprensible como fue nuestro vocabulario de cada día cuando la tripulación viajó hasta nuestros tiempos en la cuarta película). Por si fuera poco, por casualidad o deliberadamente, mucha de la tecnología empleada en la serie original ha traspasado la barrera de la ficción y se ha introducido en nuestro día a día: paneles táctiles, comunicaciones inalámbricas, computadoras portátiles, transmisión de datos sin cables... incluso el uso de discos para el almacenamiento de datos. Todo ello impensable en su época, ahora es una realidad.

El USS Enterprise NCC 1701 original

Siguiendo con la tecnología, hay que decir que es uno de los temas más cuidados en la saga, y es que todo adelanto tecnológico está fomentado por bases teóricas científicas, por muy hipotéticas que estas sean. Ello implica que, por muy futurista y espacial que sea la serie, siempre tiene los pies en la tierra. Pero no sólo en lo que respecta a la tecnología, sinó en muchisimos otros aspectos muy humanos. Detrás de esas interrelaciones entre especies diferentes de la galaxia se esconde un gran mensaje de convivencia y paz entre los humanos cualquiera que sea su raza y credo. En las cuantiosas tripulaciones de cada nave estelar hemos podido comprobar la presencia de algunos miembros humanos no-caucásicos, alienígenas humanoides, e incluso una forma de vida artificial.

La franquicia ha seguido adelante desde sus inicios gracias a sus incondicionales fans que, por desgracia, no han podido evitar en muchas ocasiones la cancelación de su serie por bajas audiéncias. Aparte de en serie televisiva (siete en total), la saga también ha contado con una serie de animación a finales de los años 70 y hasta un total de diez grandes producciones en la gran pantalla (once contando el estreno de hoy), demostrando así el poder de la serie, y también cómo es capaz de evolucionar y cruzar la tan difícil última frontera humana: la generacional.

2 de mayo de 2009

Cinéstatica (10): Adaptaciones


Ayer se estrenó la esperada película de Lobezno, de la que hicimos un pequeño comentario en la pasada entrega, y que Pastor ha subido hoy una opinión, en la que me he basado para esta nueva entrega. Hablaremos de las adaptaciones al cine de obras plasmadas en otros artes no menos (ni más) respetables.

Primero aclarar que como la semana pasada ya abarcamos material de cómic Marvel, en esta ocasión lo dejaremos por obviado e intentaré centrarme en otras adaptaciones, aún siendo consciente que algunas no son mi fuerte y puedo meter la pata (pido disculpas adelantadas por ello). Simplemente secundar las palabras del artículo de Pastor acerca de la película de Lobezno (la cual aún no he ido a ver), pues refleja lo que espero de ella. Vale, no soy comprador de comics, pero me voy informando aquí y allí de cómo va el panorama, encontrar comics y leerlos y puedo hacerme una ligera idea general sobre todo.


Hablando de otros comics que podríamos denominar alternativos (digamos que no son los superhéroes tradicionales de las 2 grandes compañías) que han saltado a la gran pantalla, ahora me vienen a la cabeza los recientes 300, Watchmen, Sin City o The Spirit. Admito que, como la gran mayoría de la humanidad, no era conocedor de tales obras hasta la aparición de las películas, y 2 de ellas (las 2 últimas) no las he visto aún. Pero digámoslo así: me considero fan de 300 y de Watchmen (de las películas, no de las obras originales) y quizás algún día, cuando la crisis pase, investigue un poco más acerca de lo que hay detrás de ellas. Aunque todas ellas tienen algo en común: recibieron negativas criticas por parte de un gran número de aficionados a la obra original, por los motivos que cada uno crea oportuno. Pero es curioso comprobar como ninguna adaptación se libra de la crítica de no ser fiel a la obra original, ya sea en su argumento o en sus personajes. En este punto, me quito el sombrero y confieso que eso me pasó con La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón. La diferencia, quizás, está en que, a diferencia de los demás críticos puristas, la película no me pareció una estafa ni una mierda únicamente por ello.

Watchmen es la última obra semi-desconocida para el público general en caer en la crítica de adaptación incompleta.

Como apunte personal, a veces me pregunto qué entenderá la gente por adaptación o adaptar (tercera acepción).

Por supuesto no todo gira alrededor del comic (faltaría más), ya que también podríamos hablar de adaptaciones de libros, como El Código Da Vinci o Ángeles y Demonios, por referirnos a dos best-sellers internacionales. No diré que "aquí está más complicada la cosa" por ser literatura íntegramente escrita y no acompañada de dibujos como un comic, porque eso tiene muchísimos matices. Lo que sí es cierto es que un libro de literatura tiene más páginas, más historia... demasiada letra para resumirla en una sola película, y demasiado arriesgado hacer diversas películas sin saber si la primera será bien recibida. ¡Y mucho peor hacer una película de más de 3 horas de duración!

Hay otros formatos que también han ido a la gran pantalla como... las franquicias. Quiero decir, las que empezaron como juguetes y luego fueron invadiendo otros artes (comics, televisión...). Y sí, me refiero a Transformers y G.I.Joe (película que se estrenará este verano). Siendo una franquicia multimillonaria con centenares de artículos y lineas diferentes, la primera duda que debe surgir es por dónde empezar, qué contar en el cine. Pero sobretodo, y tratándose de estas dos franquicias que van de camino a las 3 décadas, la pregunta es cómo darle un aire fresco en este final de la primera década del siglo XXI y conseguir dos cosas: enganchar a una nueva generación y contentar (y, por qué no, también enganchar) a toda una generación que roza o supera los 30 años que vivió su infancia con estos juguetes y con estas series de televisión.

Este verano llegará la adaptación al cine del auténtico héroe americano.

Y total, esta es la esencia de las adaptaciones al fin y al cabo. Y los que más se quejan son los veteranos. Así que no me extrañaría que mi hermano mayor, gran fan y coleccionista de G.I.Joe, me ponga a parir la película por X o por Y comentado anteriormente. Y que conste, que tampoco me extrañaría que me dijera lo contrario.

24 de abril de 2009

Cinéstatica (9): Del comic a la gran pantalla

En esta semana del día del libro (que fue ayer) que en Ruta 42 dedicamos a la campaña "en el día de libro regala tebeos", quería dar un repaso a los futuros proyectos cinéfilos de superhéroes, y de paso sugerir algunas ideas.






La más cercana cronológicamente, y de echo se estrena la semana que viene, es X-Men Origins: Lobezno. Jackman se pone en el papel del canadiense por cuarta vez, pero ahora en solitario, para relatar los orígenes del mutante más popular de Marvel. Tras el éxito de la trilogia X-men existe mucha expectativa hacia esta película, la cual incluye muchas sorpresas y cameos, que desde luego esta no es la sección para desvelar. La semana que viene veremos el resultado.



Tras interpretar exitosamente al multimillonario Tony Stark, Robert Downey Jr retomará el papel en la segunda parte del Hombre de Acero, Iron Man. Quizás uno de los superhéroes que más se temía que fuera complicado de llevar a la gran pantalla, y probablemente la película no alcanzó las expectativas deseadas, pero el personaje encajó y ahí lo tenemos. Y el año que viene por estar fechas aproximadamente, lo volveremos a ver en acción, en una segunda parte que tal vez su único propósito es el de trampolín para un proyecto más grande, que comentaré más abajo.


Spiderman será otro de los que retorne a la gran pantalla, después del éxito de taquilla de su trilogía. Aunque de momento todo queda en rumores, se dice que el villano para esta cuarta parte podria ser el Lagarto, el alter-ego del doctor Connors. Tobey Maguire demostró a lo largo de la trilogía ser un Peter Parker más que aceptable, y probablemente retome el papel. Esto lo veremos en un par de años, más o menos.


Uno de los proyectos de la casa Marvel que más miedo me dan es el paso del Dios del Trueno a la gran pantalla. Y me da mucho miedo por qué rumbo va a tomar la película, se va a parecer a todos los proyectos anteriores en cuanto a estructura argumentativa? Habrá algún ciclo de intercambio entre la realidad y el reino de Asgard? Obviará la película al personaje del doctor Donald Blake y relatará acontecimientos anteriores a que este se convirtiera en Thor? Lo que es seguro es que, junto a Iron Man 2, será otro pilar para el gran proyecto de Marvel.


Como no podía ser de otra manera (y me sorprende que Marvel haya tardado tanto en planearlo), otro de los personajes insígnia de Marvel protagonizará su primera película en el 2012. El Capitán América, el Primer Vengador, el Centinela de la Libertad. Muchas veces acusado de ser una mera bandera con patas, visto desde fuera de los EEUU como un símbolo de lo bueno y también lo malo de una nación. Y eso es una de las cosas que más miedo me da en su adaptación al séptimo arte: que el proyecto caiga en manos de algún productor o corporación que vean en este personaje una oportunidad de irradiar patriotismo hasta por los poros, con barras y estrellas por todas partes en señal de superioridad potencial. Ojalá no sea así, porque un personaje como el Capi merece mucho más que eso.

La película del Capi también servirá como colofón para completar el gran proyecto cinéfilo de Marvel:


Tenemos a Hulk, tenemos a Iron Man, tendremos a Thor y tendremos al Capitán América. Con esos 4 ya en el fuego, sólo un plato puede salir: Los Vengadores. Los guiños hacia esa película ya empezaron en las escenas finales de El Increíble Hulk y Iron Man. La pregunta que queda es si el grupo estará formado por algún otro personaje. ¿Quizás el Hombre Hormiga, Henry Pym, miembro fundador del grupo y cuya película se rumorea también se está trabajando?

Veremos qué nos decanta el futuro de estos y otros muchos proyectos que no sólo Marvel se atreva a realizar (¿Para cuándo una película de Savage Dragon, Green Lantern o incluso otra de Spawn?). Pero desde aquí, queremos proponer que, puesto que Mortadelo y Filemón tuvieron su película (y dos) y Zipi y Zape la suya, por qué no otro célebre personaje español muy cercano al tema de hoy?



Y ahí dejo la cosa

17 de abril de 2009

Cinéstatica (8): El destape del cine español

En la época del franquismo abundaron las películas costumbristas con actores de renombre como Marisol, Paco Martínez Soria, Manolo Escobar, Carmen Sevilla o Joselito. Películas hechas para, al principio, entretener a un país con penurias tras una guerra y un bloqueo extranjero. Tras la muerte de Franco y la llegada de la transición, sin embargo, los aires europeos soplaron en todos los ámbitos, incluido el cine.

Muy probablemente el primer contacto de los españoles con una película del tipo "destape" fuera con "El Último Tango en París", una coproducción franco-belga de 1972 prohibida por la censura franquista por su contenido erótico (especialmente la legendaria escena de la mantequilla), pero que ello no evitó que, según la historia, miles de españoles cruzaran la frontera para ir a verla. Tal vez esa fuera la película que inspiró a gente como Mariano Ozores a dirigir películas con tomo humorístico típicamente español con mujeres paseándose por la escena ligeras de ropa (no necesariamente desnudas, pero con los pechos al aire).

La abolición de la censura y la mayor permisividad para realizar este tipo de escenas, que se inició en 1976, dieron el banderazo de salida al género conocido como el destape. Aunque no era la primera vez que en el cine aparecían mujeres ligeras de ropa, aunque fuera en el cine B. Así, actrices deseadas por el público pasaron por las cámaras mostrando sus cuerpos desnudos, nombres como María José Cantudo, Bárbara Rey, Eva León, Adriana Vega, Norma Duval o Mirta Miller dieron al espectador esas "buenas vistas" que les habían sido negadas durante décadas. A pesar de eso, debemos recordar que no era la primera vez que en las películas españolas se jugaba con mujeres de buen cuerpo: incluso en películas costumbristas se hacía parodia de la invasión de las rubias del norte de europa a las playas españolas con sus trajes de baño que llamaban la atención de los caballeros y escandalizaban a sus señoras. Claro que tampoco se habian llegado a los extremos de enseñar carne.

Fernando Esteso y Andrés Pajares fueron el duo cómico por excelencia de la época del destape


El nuevo género cinematográfico español no llegó apenas a la década de vida. Los aires renovadores y las libertades conseguidas convergieron en un efecto negativo para el género, cayendo en el libertinaje más vulgar. Si al principio los desnudos podían considerarse meramente pícaros y casuales, sin tener ninguna relación con la trama principal, desde principios de los años 80 el guión y la trama quedaron relegados a un segundo plano, creando películas exclusivamente para mostrar carnes al puro estilo "aquí ponemos desnudos y ya se nos ocurrirá algo para ello". La sobresaturación en el mercado y la caída en picado de la calidad de los filmes hicieron que el espectador perdiera el interés en el destape. Algunos dicen que el género decayó porque perdió el halo de prohibido y desconocido, que era lo que llenaba de interés a los espectadores.

Fuera como fuere, el destape es parte de la cultura cinematográfica de este país, y nos dejó clásicos que merecen la pena ser vistos. Y lo dice uno al que el cine español nunca le ha dicho nada.

9 de abril de 2009

Cinéstatica (7): El cine de Semana Santa.

Hoy empiezan los días de fiesta de la Semana Santa, y toca que las televisiones hagan su habitual repertorio de cine de Semana Santa. ¿Sabíais que esas películas que dan (Ben-Hur, Los 10 Mandamientos, Espartaco, Quo-Vadis...) pertenecen a un género cinematográfico poco conocido entre la gente llamado peplum?


El término peplum para referirse a dichas películas fue dado por primera vez por la crítica francesa en los años 60. El peplum, (peplo en español), es el término griego para referirse a la túnica sin mangas que se abrocha en el hombro típica de las películas del genero. Aunque el término apareció por esa época, las películas ambientadas en la época clásica se remontan a los tiempos del cine mudo (por ejemplo, la italiana Cabiria, de 1914). Pero el género propiamente dicho surge con la película de 1958, nuevamente italiana, Hércules, protagonizada por el ex Mister Universo Steve Reeves haciendo las veces del semi-dios griego. La película define por primera vez los elementos que serán la columna vertebral del género: villanos tiránicos que oprimen a la población civil y la aparición de un héroe encomendado para luchar contra él, todo ello explicado en forma de aventura.

Steve Reeves en Hércules.


El éxito de Hércules provocó una segunda parte igualmente exitosa, y el inicio de una industria cinematográfica entorno al peplum en Italia. Las películas realizadas también tuvieron gran éxito en el extranjero, llegando a Hollywood, en plena época de creación de películas épicas para competir con el terrible monstruo que debía matar al cine: la tele. Tras éxitos como Doctor Zhivago, El Cid o Lawrence de Arabia, Hollywood añadió el peplum a su repertorio creando directos clásicos del género como Ben-Hur, Los 10 Mandamientos, Espartaco, La Túnica Sagrada (Y su segunda parte Dimitrio y los Gladiadores), Quo Vadis?, Cleopatra, y La caída del Imperio Romano.

Sin embargo, el haber convertido el peplum en sagas épicas fue lo que mató al género: unos argumentos casi iguales y una obvia carencia de medios terminaron prematuramente con un género que no estaba hecho para las grandes superproducciones, y además llegaba el auge de los spaghetti westerns, los cuales no dudaron en tomar nota de algunos aspectos del peplum. La última película de la época dorada del peplum fue Hércules, Sansón, Maciste y Ursus (1964), una reunión de los grandes héroes mitológicos para cerrar de forma honrosa el ciclo. Sin embargo, películas del género de bajo presupuesto se siguieron haciendo incluso durante los años 80, incluyendo la legendaria parodia de 1979 La Vida De Brian de los Monty Python.

Brian Cohen, el protagonista de La Vida de Brian, es la antítesis de los héroes del peplum.

El gran retorno del género se produjo en el año 2000 con la largamente galardonada Gladiator, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Russell Crowe, aunque anteriormente se había podido ver en otras producciones televisivas como la série de Hércules o de Xena, la Princesa Guerrera. La película contó con innovaciones nunca vistas en otros peplum, pudiendo generar ciudades enteras por ordenador (a diferencia de los pequeños escenarios que se montaban en los reducidos estudios de que se disponían). De hecho, Gladiator se podría considerar una revisión de La Caída del Imperio Romano, pues ambas ocurren por la misma época. A esta la siguieron otras películas de gran presupuesto como Alejandro Magno, Troya, la celebrada 300 o la más reciente La Última Legión.

Ya sabemos que las películas peplum suelen ser extralargas y aburridas, pero ahora que sabéis un poco más, darles una oportunidad estas fiestas si tenéis oportunidad.

3 de abril de 2009

Cinéstatica (6): La inmortalidad del cine

Desde hace más de 100 años el séptimo arte nos acompaña, y cada vez más se ha ido haciendo un hueco en nuestros corazones y en nuestras vidas. A lo largo de todos estos años, se ha hablado de la inmortalidad del cine y de los inmortales de este (y no de la película que ya comentamos hace un tiempo).

Al hablar de inmortales, uno podria pensar en actores o personajes emblemáticos que han sobrepasado las barreras generacionales, como Charles Chaplin y su personaje Charlot. De hecho, muy rara vez se puede separar el personaje del actor por la vida que le ha dado, hasta el punto que quizás mucha gente no seria capaz de entender que el actor principal de El Gran Dictador no es Charlot. ¿Quizás un síndrome de Mark Hamill de estancamiento de personaje?

Tristemente también hay actores inmortales que pasan a la historia por su trágica muerte. James Dean, el rebelde sin causa, fallecido cuando su estrella empezaba a brillar en el cine a causa de un accidente de automóvil, convirtiéndolo en una leyenda. Le avalan películas como Al Este del Edén o Gigante. Un caso similar, y algo más reciente, es el de River Phoenix, al que recordareis por encarnar a un joven Indiana Jones en la tercera parte de la trilogía. Phoenix tenia 23 años cuando falleció a causa de las drogas. Una pena, porque se le veía mucho potencial al joven.

La prematura muerte de James Dean lo convirtió en una leyenda.


Sin embargo, a la hora de plantear inmortales del cine, me viene también a la mente caracterizaciones que siempre encuentran algún seguidor que los moderniza y entrega el legado a una nueva generación. Tal vez estéis pensando en los remakes, por ejemplo el más reciente de Ultimatum a la Tierra o similares. Sin duda es una idea para inmortalizar (aunque a veces también destrozar) clásicos del cine, poniéndolos nuevamente en el punto de mira. Vale, si la original queda destrozada por el remake, al menos la original vuelve a las estanterías para ser adquirida y admirada.

Pero hay una película y un personaje cuyo segundo nombre es inmortalidad. Y es que han pasado más de 80 años desde el estreno de su primera versión, y aún en el siglo XXI se ha hecho alguna película con referencias a él. Estoy hablando, como no, del rey de los vampiros: Dracula. Desde aquella primera cinta muda alemana sin licencia ni copyright, pasando por las versiones de los años 30 (con Bela Lugosci), 60 (Christopher Lee), 70 (Frank Langella) y 90 (Gary Oldman), así como la parodia de Mel Brooks, Dracula es el icono de la inmortalidad del cine. Muy probablemente en el futuro haya nuevas encarnaciones del conde adaptadas a la nueva era (¿Dracula con móvil G4 e internet?)

26 de marzo de 2009

Cinéstatica (5): 5 películas que no me canso de ver

Todos tenemos en mente una serie de películas que por algún extraño motivo no nos cansan y podríamos ver una y otra vez sin cesar. Son nuestras películas comodín para una aburrida tarde de sábado en la que ningún otro título nos llama especialmente la atención. Y entonces nuestros ojos se focalizan en una de esas películas. Curiosamente no existe ninguna lógica de por qué: no se rigen por calidad ni por reparto ni por director. Simplemente son pelis sin ninguna conexión entre ellas que hacen las veces de consolador.

Aquí encontraréis mi top 5 de películas que nunca me canso de ver.

Nº1 - Los Cazafantasmas




A pesar de que la lista no iba a tener ningún orden preferencial, Los Cazafantasmas está en primera posición con motivo y con creces. Desde siempre he sido fanático del grupo de exterminadores de actividades ectoplasmáticas, incluso me tragué la primera serie casi entera. Una comedia con tonos muy serios y una creencia detrás, un negocio que de ser posible en la vida real no causaría tantos problemas económicos a nuestros héroes. Quizás sea la vertiente de ciencia ficción que me enganche a la cinta, el humor absurdo o los efectos especiales, pero casi siempre es mi elección cuando todo lo demás cae por desgana. Hubiera dicho también la segunda parte, pero me ocurre algo parecido con Terminator 2: he visto tanta veces en la tele la segunda parte, que la primera parecía prácticamente inexistente.

Nº2 - Reservoir Dogs



La Opera Prima de Tarantino, que también figura en mi top 10 de películas favoritas, también tiene un hueco en las aburridas tardes. Algo tenia de especial Tarantino antes de hacerse mainstream, pues admito sin ningún pudor que esta película me gusta más que su ultrareverenciada y clásica (y no dudo en ningún momento de su calidad, ojo) Pulp Fiction. No soy partidario que las películas contengan excesivos improperios, pero con Reservoir Dogs están todos completamente justificados y en absoluto fuera de lugar o forzados. Y además no son los típicos que quedan como el culo, sinó los que cualquiera de nosotros soltaría en una situación parecida. Me encanta.

Nº3 - El Sentido de la Vida



A la hora de elegir una película de los Monty Python, probablemente la mayoría se decantaria por Los Caballeros de la Mesa Cuadrada o, en mayor medida, al clásico del humor La Vida Brian. Sin embargo, para mí esta película contiene la esencia real del humor británico del grupo cómico. Mientras que Los Caballeros y Brian son una historia con gags pythonianos añadidos después, en El Sentido de la Vida la historia queda relegada a un plano secundario: primero gags sin sentido y luego ya veremos cómo los unimos. Esa, en mi opinión, es la esencia del humor absurdo y negro de los Monty Python. A mucha gente le disgusta esta película por ser muy explícita y escatológica, y sin embargo no se dan cuenta que repudiando esos gags repudian lo que realmente fueron estos tipos.

Nº4 - Un Día en las Carreras



Un Día en las Carreras es una de las 3 obras maestras de los Hermanos Marx junto a Una Noche en la Opera y Sopa de Ganso. A esta película le tengo un cariño especial por tenerla en mi filmoteca desde pequeño. Una buena opción para reirse un rato con las desternillantes idas de olla de estas leyendas del humor. Y es que a diferencia de los Python, el humor de los Marx se basa en situaciones cotidianas con un toque de absurdez y educación, y a la vez mala leche. ¿Quién podría decirle algo a alguien que te acaba de insultar, pero te ha llamado caballero?

Nº5 - Batman


Pues sí, por alguna extraña razón la primera cinta contemporánea del Hombre Murciélago se encuentra en mi lista de películas que no me canso de ver. Las nuevas están muy bien, para qué negarlo. Pero este Batman tiene algo de especial, y muestra genialmente una inevitable evolución de los 80 a los 90. También podría incluir la segunda parte, Batman Returns, pero tiene cierto regusto a secuela en su contenido que hace que me haga menos gracia. Sobre las siguientes, pues prefiero decir simplemente que están bien para verla con los colegas, palomitas y una cerveza y partirse del culo de lo mediocres que son. Nada, me quedo con el Batman de Burton.
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