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Se acercan unas fechas, especiales o no lo dejo a vuestra elección, en las que no solo los regalos están a la orden del día, sino también las copiosas comidas navideñas.
Desde Ruta 42, además de felicitaros y desearos lo mejor para un año intenso que llega a su fin, queremos engordaros un poquito (prometemos no comeros después) y alejar todo aquel texto refrente a cómo sobrevivir a las cenas de estas fiestas y no explotar en el intento. No somos una revista dietética ni de moda, así que hoy, hablemos de chocolate.
¿Quién sabe? A lo mejor os inspiráis y cocináis un rico postre.
Lejos una vez más de los tópicos digestivos, no caigamos en el error de valorar hasta qué punto el chocolate es un alimento afrodisíaco o el sustituto del sexo. Una cosa o la otra, lo que es cierto es que hace las delicias de cualquier postre que se precie. De la mano de la editorial Grijalbo se nos ofrece un tomo con fotografías a todo color y de calidad bastante alta, para daros ideas al respecto. Pertenece a la colección de Escuela de Cocina, junto a otros tomos como Recetas básicas de Asia o Recetas básicas con verduras.
Y digo bien "ideas", porque las recetas que requieren de una mayor elaboración vienen más bien poco explicadas, habiendo de recurrir al magnífico Google para solventar dudas (a falta de libros de cocina, bueno es Internet). Sin embargo, la nomeclatura de los bizcochos, tartas y demás, está ahí, dispuesto a hacer la boca agua de cualquiera que coja el libro. Se enumeran éstas en:
Recetas básicas, como la crema de mantequilla, la inglesa, o la pastelera, además de masa quebrada, mousse de nata o garrapiñado.
Bizcochos y coulants, desde el básico de chocolate a los deliciosos y chorreantes coulants, en su variedad de caramelo o vainilla.
Mousses y cremas, porque no hacen falta horas y horas de horno para lograr un postre que deje boquiabierto. Destaco la copa de tiramisú helado como nota mental para preparar un siglo de estos.
Crujientes y fundentes, piensa en brownies o galletas caseras, un delantal gracioso, manoplas chulis y una bandeja repleta. ¿Hambre, verdad?
Pasteles y tartas, Selva negra, banana split o "para chicas" son algunos de los nombres que incluye la lista.
Recetas vistosas, que quedan venidas a menos después de la esplendorosidad de las fotografías de las tartas.
Recetas divertidas, ideales si tienes el valor suficiente de ponerte a cocinar con la peligrosa mezcla de niños y chocolate. Un consejo: ropa vieja y de color claro. Y chocolate blanco, que no ensucia tanto (al menos al primer golpe de vista).
Dentro de mi experiencia personal, la cocina no es uno de mis puntos fuertes (ni siquiera es uno de los que me haya dado por explotar) por lo que lo primero que me lancé a cocinar de este volumen fue algo que no requiriera de horno: una mousse de chocolate. La primera no fue tan desastrosa como pensaba, aunque tampoco cuajó demasiado (eso de las claras al punto de nieve a mano por primera vez, en fin...) Sin embargo la segunda vez, a pesar de haber echado una pizquita de sal para evitar esto (siguiendo consejo materno), tuve que meterla en el congelador para lograr una mayor textura antes de servírsela a los invitados.
Será que no es mi vocación eso de la cocina. O que soy un pato.
Sea como fuere, el libro destaca por sus fotografías y calidad, pero no por un nivel amplio de detalles en sus recetas. Más para lograr ideas que para seguirlo al pie de la letra.

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