El cine español sigue dando sorpresas agradables. “Bosque de sombras” es una de esas sorpresas agradables, no es que sea una gran película sino que está rodada con tanta fuerza que sorprende por tratarse de una película española. El poderío visual no suele ser propio de nuestro cine y aquí aparece como un regalo para el espectador. Además de contar la historia del ratón y el gato, y que en ocasiones se asemeja a "No es país para viejos" de los hermanos Coen.La historia es simple. España, 1978. Unos ingleses deciden tomarse unas vacaciones aislándose de la urbe anglosajona para pasar unos días en el paraíso natural del norte de España. Las gentes del pueblo son toscos y muy suyos, y esconden un secreto que al revelarse se desencadenará una espiral de violencia acelerada por la naturaleza del bosque y de las personas.
Se puede considerar un western español en toda regla. Marcando la tensión, el director novel Koldo Serra, se vale de la naturaleza del bosque y de la incomunicación de los personajes para generar una atmósfera de tensión que raya con el miedo pero no llega a asustar. Entretenida porque te tiene asfixiado durante la hora y media, breve pero intensa.
El director deja patente las marcas del cine de género del thriller y el western, los cazadores y los cazados se baten en duelo constantemente en una atmósfera tan cargada y bien acentuada por la lluvia y la banda sonora. Y es que la naturaleza se convierte en un personaje más. Sin embargo, se comete algunos excesos que emborrona el film aunque esos mismos excesos seducirán a los amantes del género.
El duelo de titanes, porque ambos son maestros, entre el británico Gary Oldman y el español Lluís Homar es asombroso. Ambos interpretan a un par de ‘cabronazos’, como ellos mismos dirían, pero que al mismo tiempo son personas, no interpretan al mal en sí sino que sus personajes contienen tantas aristas y complejidades que conceden carne y huesos a sus personajes. En todo momento, los dos dan la sensación de que habían vivido allí toda la vida. Y el resto del reparto que los acompañan llegan bien a la altura de estos dos monstruos de la interpretación.
No es cine español al uso, más bien sería una especie de homenaje al buen cine americano convertido en ópera prima pero con la mano dura de quién lleva años haciendo esto. Pero recuerde que es una ópera prima, y hay algún bache. Una agradable sorpresa del cine en estado puro, entretiene y te mantiene clavado al asiento. Ha salido un rayito de sol entre las nubes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario