Todo el mundo ha deseado de pequeño ser policía, bombero o médico. Frank Abagnale también. Sin embargo, dedicó toda su vida a sobrevivir. Dos ratones cayeron en un cubo de nata, el primero se rindió y murió; el segundo se esforzó, agitó sus brazos y piernas, y convirtió la nata en mantequilla, y pudo salir sano y salvo. Frank Abagnale era ese segundo ratón. Para sobrevivir se hizo pasar por piloto, médico y ayudante del Fiscal General. ¿Cómo lo hizo? La base radicaba en el fuerte deseo de ser rico, su pasión por los juegos y el haber tomado prestado un buen traje de piloto de avión.Durante los años 60, un joven llamado Frank Abagnale (Leonardo DiCaprio) aspiraba a lo máximo en la vida. Aprendió de su padre (Christopher Walken) que un buen traje abre muchas puertas. Frank tomó prestado uno de piloto, falsificó cheques de la aerolínea PanAm por la que estuvo cobrando una nómina y viajando como copiloto sin que nadie se percatara de que era un impostor. Luego se hizo pasar por médico e, incluso por abogado, y seguía cobrando cheques falsos que él mismo fabricaba. Mientras defraudaba a los bancos de EEUU, incluso de todo el mundo, un agente del FBI (Tom Hanks) lo perseguía incansablemente.
La clave de la película está en el director Steven Spielberg. Un joven solitario que vive la separación de sus padres como una vía de escape para luchar por conseguir ser alguien en la vida y, para ello, utiliza su imaginación, su talento de tratar con la gente. Algo muy parecido le ocurrió al propio Spielberg. Sin embargo, lo que podía haber sido un drama, el cineasta lo convierte en una comedia ligera e inteligente.
Una alegre comedia con algún toque dramático y que destaca por su sencillez. Sencilla y ambiciosa porque la historia es buena y respetada, pero brilla ese tono de comedia, ese tono alegre que no cae en carcajadas pero sí en una sonrisa que dura toda la película. Por ejemplo, cuando el personaje de Jennifer Garner le pide que ponga un precio a la noche que van a pasar juntos, 1.000 dólares es la cifra acordada; el personaje de DiCaprio en lugar de darla un cheque falso de 1.000, la da uno de 1.400 dólares, y entonces ella le entrega la vuelta en efectivo, negocio redondo para DiCaprio. Negocio redondo para el espectador que mantiene esa sonrisa de alegría observando y disfrutando la picaresca del protagonista.
Como decía antes, Frank fue ese ratón que no paró de luchar por sobrevivir. Pero como todo ratón, es perseguido por un gato. Un agente del FBI que no descansaría hasta atraparlo. Ese es su objetivo, atraparlo. Su ambición no llega a capturarlo y propinarle una paliza o dispararle. No. Simplemente atraparlo. Incluso llegan a hacerse amigos, todas las nochebuenas hablan por teléfono, ratón y gato, los dos solos, sin familia, se tienen el uno al otro. Frank solo es un joven de 19 años que juega a tener otras identidades, incluso se hizo pasar por un Agente del Servicio Secreto a lo James Bond.
“Atrápame si puedes” es una película fresca, infinitamente entretenida y bajo la batuta de una mano maestra como la de Steven Spielberg. Todo ello se compone con un gran elenco actoral formado por Leonardo DiCaprio en pleno crecimiento, su interpretación es sublime; Tom Hanks, Christopher Walken (“Click”), Martin Sheen (“El ala oeste de la casa blanca”) y, una recién descubierta y magnífica, Amy Adams (“Encantada”).
Una gran película, bien rodada, con una exquisita fotografía y un obsesivo trabajo por el cuidado por los pequeños detalles que solo Hollywood es capaz de hacer. “Atrápame si puedes” es un manjar para todos los públicos, algo muy raro en el cine, pero que con el maestro de E. T. todo es posible. Y por supuesto, termina con un delicioso final Made in Hollywood.
8/10



2 comentarios:
Muy de acuerdo!
Me ha gustado mucho tu comentario.
¡Aguante el cine sin palomitas! Jeje
Saludos!
La verdad que cuando pude ver esta película me encantó.
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