El trailer de ‘’Precious’’ sobrecoge a cualquiera. La historia de una adolescente negra obesa que está embarazada de su segundo hijo y qué vive un infierno en su casa, pues es maltratada física y psicológicamente por su madre, toca hasta al más ‘’duro’’, ya que, al fin y al cabo, todos nos hemos sentido rechazados alguna vez.Jesús Barrio firma esta crítica, que podéis seguir leyendo a un clic.
Hay que ser de piedra para no emocionarse con el momento en el que la protagonista se desmorona delante de su profesora y le dice "Nadie me quiere".
Si a esto le sumamos su éxito en el Festival de Sundance y que muchos críticos lo han definido como el film revelación del año, ir al cine a ver Precious se convierte en una cita obligada.
Viendo el film, uno se da cuenta de que la película no emociona tanto, y que no estamos ante una obra maestra (viendo su logrado y efectivo trailer uno podría ir con esa idea).
Sin embargo, tampoco estamos en absoluto ante una mala película.
El problema de la historia es la sobrecarga de tragedia que hay en ella.
Nos pintan tan mal la vida de ésta pobre chica (en el trailer no se ven ni la mitad de sus desgracias) que llega un momento en que el espectador se muestra escéptico en lugar de conmovido, ya que cuesta digerir tantos males juntos.
Por otra parte, la trama a veces peca de superficial. Los sentimientos de esta joven, que lleva sufriendo toda su vida abusos, están desdibujados. A ratos parece estar acostumbrada al dolor, otros quiere salir de esa situación, otros simplemente se evade…
Con menos irregularidades de guión, y con un mejor planteamiento de los personajes la película sería redonda, pero se salva de la quema y se lleva el notable por sus fabulosas interpretaciones: una fantástica Mo’Nique que da vida a una mujer despreciable que le hace la vida imposible a su hija, papel por el cual se ha llevado un merecido Globo de Oro (magnífico y durísimo el monólogo final), una dulce Paula Patton que llena de luz la pantalla (y la vida de la protagonista) con su papel de profesora comprensiva y luchadora que ayuda a Precious a salir adelante, una sorprendente Mariah Carey con una imagen muy distinta a la que nos tiene acostumbrados (y que no tiene reparos en quitarse el maquillaje si la ocasión lo merece) y estupenda en un breve pero importante papel –la asistente social que ayuda a Precious- y una protagonista -Gabourey Sidibe- que aunque podía haber jugado más su papel, está bastante correcta y con algún momento brillante (como por ejemplo el monólogo en el que dice que está tan harta de su vida que no le importaría que le cayese un piano encima, estremecedor).
La música soul que suena durante la cinta también ayuda, nos adentra en ese Harlem de finales de los 80 en el que se narra la historia. También es interesante el mundo de fantasía de Precious (cada vez que algo malo le pasa, se imagina una vida llena de éxito) que resta un poco la gran cantidad de drama de la película, así como sus divertidas y variopintas compañeras de clase.
A pesar de que no es el peliculón que aparentaba en el trailer, Precious es una buena película, una denuncia contra el maltrato y el abuso familiar, una llamada a la esperanza a pesar de todo, un brindis por las buenas personas que nos encontramos (en el caso de la protagonista, el personaje de Paula Patton) y una historia de superación personal que nos recuerda que hay luz al final del túnel, cosa que nunca está de más en los tiempos que corren.
En conclusión, un film recomendable, sobretodo para aquellos a quienes no les acabe de llenar la fantasía de Avatar y busquen una historia más humana.
1 comentario:
Yo desde luego soy de esas que prefieren historias verídicas y no tanta superproducción.
"Nadie me quiere..."
¡como el melocotón que murió por culpa tuya! xD
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