Pese a que la obra esté preparada para representarla cinco personas, fueron una docena de actores los que compusieron el elenco del Florido Pensil del Santa Cruz.
Al principio, aparecen en el pequeño teatro de la residencia masculina, dos chicos y dos chicas que representan a los chiquillos vascos que nos van a relatar su infancia.
Jardín muy agradable y florido. De todo eso nada de nada, sino más bien un huerto seco lleno de espinas que pinchan y hoyos que ahogan la libertad; etapa oscura ésta, que sumió a España en la tristeza y la pobreza.
El Florido Pensil trata de mostrarnos cómo la educación en aquel entonces se basaba en los cantos y rezos a Dios y a la patria, en la excesiva disciplina y en la coartación de la voluntad de unos pobres muchachos, que no entendían mucho el porqué de esa insistencia en aprenderse recitales que ni ellos mismos entendían; unos niños que solo pensaban en jugar al fútbol, como cualquier chiquillo de su edad. No comprendían exactamente lo que se les pretende inculcar y ellos, en realidad, tenían unas expectativas muy diferentes.
El transcurso de la obra se muestra divertido, enrevesado y burlón. Los muchachos siempre procuran escapar de las numerosas collejas que, debido a su “mal” comportamiento, reciben cada día, excepto uno de los cinco, que es el ojito derecho de todos los docentes del colegio.
Al final de la obra, los personajes nos cuentan como sus vidas cambiaron radicalmente después de su estancia en aquel colegio que muy bien representaba la enseñanza de por aquel entonces. Sus caminos, aunque fueron en diferentes direcciones, se alejaron todos del abuso de autoridad por parte de la Falange y todos los elementos franquistas.
Los chicos del Santa Cruz representaron muy bien esta obra de crítica social hacia el reciente pasado de España. Desde aquí les agradecemos todo el esfuerzo que emplearon para que, en unos dos meses, este proyecto se llevara a cabo.
Enhorabuena.
El año que viene más y mejor.
3 comentarios:
Estupenda crítica-crónica. Has plasmado muy bien la obra: unos niños con ganas de jugar al fútbol que no entendían lo que les intentaban inculcar con tanto cántico, alemanes incluidos jeje.
Eso, otro año, más y mejor. Y un placer si se pasa tanta gente como por aquí ;)
un saludo.
muchas gracias!
Esperamos contar por aquí qué tal la siguiente obra del grupo Altair.
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