Fundada en Valladolid el 12 de junio de 2008, por Reibag y Doc Pastor. Realizada y mantenida por la asociación Ruta 42.

22 de octubre de 2009

Cine Sin Palomitas (22): El Camino de los Ingleses, un poema sobre el viaje de tu vida.

Cine, poesía y novela se unen en esta película sobre el viaje más importante de la vida de una persona: el viaje a la madurez.

El Camino de los Ingleses es un poema sobre el paso de la adolescencia a la madurez. De los sueños y los deseos que uno tiene hasta la tristeza que da perderlos para siempre. Porque no volverán cuando se da el paso a la madurez, porque el tiempo te hace comprender que el que ha cambiado es uno mismo. El camino de los ingleses es ese camino. Todo lo que uno elige ser en el futuro. Es ese camino a la madurez. Pocos consiguen sus propósitos y muchos se quedan atrás. Unos pelean por sus sueños y otros toman el camino equivocado. Infierno, cielo, gloria y locura. Son cuatro caminos muy presentes en la historia.

Miguelito Dávila (Alberto Amarilla) es un joven de espíritu inquieto al que una enfermedad renal ha llevado a pasar una temporada en el hospital. Allí ha conocido a un hombre culto que le ha abierto la posibilidad de imaginar una vida mejor a través de la poesía, de la aventura interior. Miguelito piensa que un día podrá dejar su trabajo en una pequeña ferretería y ser poeta. En el verano en el que transcurre nuestra historia encuentra a Luli (María Ruiz), su musa, y comienza un idilio con ella. Será el mismo verano en el que, junto a sus amigos, un grupo compuesto por Babirusa (Raúl Arévalo), Paco Frontón (Félix Gómez) y Moratalla (Mario Casas), emprenda una andadura que va a resultar crucial en sus vidas.

La historia es compleja, con muchos personajes atractivos y una narración muy poética y novelesca. El guión sobresale pero es muy confuso. Las líneas no están muy marcadas y eso puede provocar aburrimiento. Sin embargo, al que consigue cautivar posiblemente tampoco entienda todo lo que la película quiere contar, porque termina el metraje y un mundo entero se le escapa al espectador, a pesar de que fácilmente se haya podido identificar con los personajes.


Todos los personajes son verosímiles y cercanos. Los actores clavan sus papeles. Sus interpretaciones son sencillas, desenvueltas y muy creíbles. El personaje de Fran Perea es muy bonito, muy tierno, muy inteligente y se hace de querer fácilmente. Es el personaje soñado por cualquier actor. Pero no destaca como se espera desde el principio. Probablemente el guión no consigue crear un personaje redondo porque el trabajo de Fran Perea es muy bueno y su caracterización, perfecta; sin embargo, no acaba destacando como debiera.

Alberto Amarilla le ha tocado un papel difícil que ha sabido conducir por un sendero tortuoso lleno de pasiones y dudas. Raúl Arévalo sorprende en cada fotograma. Ya lo hizo en AzulOscuroCasiNegro, y en El Camino de los Ingleses lo vuelve a hacer. Un actor muy versátil, vivo, lleno de magia y credibilidad. Es un actor a seguir.

La recreación de la Málaga de los 70 es muy acertada y correcta. El vestuario y los decorados acompañan al viaje con sutileza y desparpajo. La banda sonora omnipresente en todo el relato es fantástica, sobre todo la pieza de jazz del final, todo un regalo.

El Camino de los Ingleses promete ser una travesía difícil pero muy provechosa si se consigue entrar en el universo de la historia. Proyecto personal de Antonio Banderas que arriesga con esta historia con el único objetivo de agradar a esa gente que busca algo más en la cartelera del cine. Una historia con mucho filón pero que cuesta seguir el ritmo literario-poético de la película.

7,5/10



1 comentario:

Anónimo dijo...

siempre hay que pelear por los sueños eso es señal de que todavía estas vivo , y nunca me han gustado los cines sin palomitas, no creó que las salas de cine tengan que parecerse a las iglesias , claro esta que debo añadir que no me gustan las iglesias y claro esta para los gustos estan los colores

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