Las imágenes han sido proporcionadas por la autora,
y usadas con su consentimiento.
“La muchacha salvaje” fue la obra que resultó ganadora del premio de novela gráfica Fnac/SinsEntido, firmada por Mireia Pérez y publicada recientemente es un trabajo que merece ser comprado y leído varias veces. Solo con la primera entrega deja ganas de más y de ver la forma en que evolucionará la historia que se está contando.
La historia de la chica que no hablaba
La protagonista es una muchacha en apariencia muda, o más bien que no se expresa con palabras, no se sabe si es que no quiere o si, así lo piensa su poblado, es que está loca y es incapaz de hacerlo. Lo único que la protege de ser expulsada, de que la abandonen ya que es más una carga que una ayuda, es ser la hija del jefe pero todo tiene un límite y finalmente se verá sola ante un mundo nuevo, una tierra que es mucho más grande de lo que ella pensaba y que, esto es así, es solo el principio de un largo camino que tendrá que recorrer.
Ya desde la primera página nos metemos de lleno en lo que será una narración intensa, con escenas y momentos que nos harán pensar (en qué somos realmente, antes y ahora), siendo una trama totalmente personal en la que Mireia Pérez ha contado solo lo que ella quería, de la forma que quería y cómo ella quería. No hay nada que se deje al azar, cada parte está concebida como un pequeño trozo de algo mayor y sin duda merece volver a leerse para ver las cosas que en la primera, y siempre menos profunda, lectura nos hemos dejado por el camino.
El escritorio de Mireia Pérez.
El grafismo al servicio de las páginas
Es una alegría encontrarse con unas ilustraciones como las que llenan las páginas de este tomo, unos dibujos que están totalmente a disposición de lo que se está contando y no al revés, algo que probablemente todos podríamos señalar en otras obras.
Es una alegría encontrarse con unas ilustraciones como las que llenan las páginas de este tomo, unos dibujos que están totalmente a disposición de lo que se está contando y no al revés, algo que probablemente todos podríamos señalar en otras obras.
Aquí la autora se ha preocupado de su historia, de los sentimientos y pasiones de sus personajes, de lo que sucede alrededor y de dotar a su mundo de un aura de credibilidad pero no tanto de realismo. Si sus trazos tiene que deformar un rostro no duda en hacerlo, si el escenario se tiene que alterar ligeramente se hará (pero siempre con coherencia y manteniendo una cuidada continuidad).
Lo cierto es que, y siendo llanos en el lenguaje, es una gozada ponerse a leer “La muchacha salvaje” y disfrutar con el trabajo que ha hecho Mireia Pérez. Así, sin dar rodeos ni buscar más complicación, es una lectura que os gustará y que no os arrepentiréis de hacer.
Bocetos de la obra.
Los porqués de hacerlo o no hacerlo
Doc Pastor: ¿De dónde sale la idea de hacer esta obra?
Mireia Pérez: Surge de una ilustración que dibujé después de andar leyendo tebeos de Blanquet en Francia. Me gustó mucho y seguí dándole vueltas al personaje que acababa de dibujar y... hasta aquí estamos llegando!
Doc Pastor: ¿Intenta ser un alegato por la mujer o sencillamente la historia que querías contar?
Mireia Pérez: Es la historia que quería contar, desde luego. Si luego se convierte en otra cosa ya no es de manera intencionada.
Doc Pastor: ¿Cómo recibiste la noticia del premio y la publicación de la obra?
Mireia Pérez: Pues estaba en un bar tomando un café con mi amiga Mari en Valencia, contándole que me había presentado al premio porque me había quedado en el paro y en ese preciso instante llamó Jesús Moreno, editor de SinsEntido, a mi móvil. A Mari se le puso el pelo de punta, yo me puse a llorar y nos pedimos una ginebra con limón para celebrarlo.
Doc Pastor: ¿Cómo sigue la historia?
Mireia Pérez: ¡Ahh! No lo sabrás hasta que lo leas. No se puede decir.
La ilustración de la que surgió todo.
El detalle: Aunque no tiene relación, que sepamos, existió una obra anterior con este nombre “Tammy, la muchacha salvaje”, una película de 1957 protagonizada por Debbie Reynolds.




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