Joseba Morales + Doc Pastor.
El pasado domingo, 20 de noviembre de este 2011 (con su comercial nombre de 20N, que esto era una fiesta de la democracia y había que venderla), fueron las elecciones que decidieron al actual presidente de nuestro país. Y para variar hubo sus fallos, malintenciones y lo que (tristemente) es normal en la jornada electoral.
“La jornada electoral transcurre con absoluta normalidad” dijeron el secretario de Estado de Comunicación, Félix Monteira, y la subsecretaria del Ministerio del Interior, Pilar Gallego en una rueda de prensa. No voy a decir que mintieran descaradamente, lo que en política ya estamos acostumbrados, pero igual es que estaban mal informados o que directamente estamos tan acostumbrados a los trapicheos (y mucho ha llovido desde las aventuras del cierto lazarillo) que ya los damos por válidos y normales.
Igual es que desconocían que en Aljucén se puso una denuncia porque en las papeletas de elección al senado ya aparecían marcadas las tres cruces para el PP. Algunos podrán pensar que es un error y un fallo, pero cualquiera que haya ido a votar verá esto extraño cuando es el propio ciudadano el que debe marcarlos, y que aparezcan con ese paso ya hecho deja clara la intención.
También preocupante es lo que pasó con las camisetas verdes, esas que vienen desde la marea verde y que piden una educación pública de calidad. Algo que creo que cualquier ciudadano entenderá que es una petición muy noble y que, a la larga en el caso de cumplirse, beneficiará a todo el estado y a todos los que habitamos este país con forma de piel de toro. Pero parece que esto no es así y en algunos lugares si llevabas esta indumentaria no te dejaban ejercer tu derecho al voto, o te lo permitían tras presentar tu documentación e identificarte.
¿Te dejaban y te permitían? ¿Dónde está el derecho en ese momento? Quizá haciendo compañía a la libertad de expresión en la basura en la que está desde que se permitió que en Barcelona se corriera a leches a ciudadanos pacíficos, pero no fue por sus protestas era para evitar que al día siguiente hubiera problemas tras el partido de fútbol. Otra mentira más al saco.
Volviendo al tema resulta que hace meses te librabas de violencia policial, y de intereses poco escondidos de un estado que favorece a una religión por encima de otras, llevando una mochila roja en la espalda ahora parece que tampoco se tiene opinión propia a la hora de elegir tu ropa. Y lo siento, llevar una camiseta que pide una educación pública de calidad no es un hecho político, es una necesidad para el bienestar de todos y para que podamos avanzar en este pozo en el que los mercados nos han metido.
¿El día de San Patricio podremos entrar a edificios públicos? Igual debía aclararse este dato, que somos muchos los que llevamos algo verde (o todo) en esa fecha.
No termina aquí esta jornada llena de normalidad y en la que no sucedió nada relevante, y lo que cuento a continuación me vino de primera mano.
Hablando con un buen amigo vía Twitter me comentó que a él en el colegio electoral no le permitieron meter el voto. ¿Perdón? Mi voto y yo lo suelto en la urna, esto es así y nadie tiene derecho alguno a tocar mi sobre y menos a decirme que debe hacerlo él. Otro fallo humano, la gente que está en la mesa se puede confundir o no conocer las normativas, pero ¿y los interventores que deben vigila que el proceso sea correcto? Igual es que tocaba la pausa del café, algo también muy habitual en nuestro país, y ya si eso luego venía para que se lo contaran.
También me sorprendió la historia de una conocida y que tiene relación con el movimiento ciudadano del #15M. Resulta que ya en el momento de cierre (de las votaciones y por ello del colegio electoral en que se encontraba ella) entró un policía y preguntó si había allí algo de la citada iniciativa que nació el 15 de mayo de este año. ¿El porqué? No se sabe y no se dijo, sus razones tendría el defensor de la ley (no siempre del ciudadano) para plantear la cuestión, pero esta chica lo único que me dijo es que se asustó y si hemos de ser sinceros, en vista de todo lo que ha pasado y la campaña de desprestigio que se ha intentado, no era un sentimiento que no tuviera su justificación.
Pero no pasó nada, ya que “La jornada electoral transcurre con absoluta normalidad” y total, solo somos ciudadanos y votantes ¿quiénes nos pensamos que somos para quejarnos?

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