Ayer, viernes cinco de agosto, se estrenó en los cines de nuestro país “Capitán América” (también “El origen del planeta de los simios”, pero ese es otro tema), aventura fílmica que lleva a la gran pantalla al abanderado de Marvel Comics.
Unas cosillas del llamado centinela de la libertad a un clic.
Corría el año 1941 cuando Jack Kirby, el REY (con mayúsculas), y el guionista Joe Simon crearon a un personaje que vestía los colores de su país y aparecía en la portada de ese “Captain América #1” golpeando la mandíbula del mismísimo Adolf Hitler. Era otra época, en una guerra que para muchos estaba cargada de patriotismo, en que los grises apenas existían y todo estaba nítido en unos muy contrastados blaco y negro, al menos en lo que a tebeos de superhéoes se refería, la realidad ya sabemos que suele ser bastante distinta.
El uniforma tenía ya sus rasgos más característicos, aunque con algunos puntos que evolucionarían. Una máscara que le dejaba el cuello al aire, una cota de malla más pronunciada (que se supone sigue usando, pero a veces queda en el olvido por algunos dibujantes), y por supuesto el escudo que tanto define al personaje que en aquella época era triangular (y muy semejante al de Timely Comics, nombre que todavía usaba la que sería “La casa de las ideas”.
Al término de la guerra el personaje carecía del sentido y la intención con la que se había creado, cierto es que durante un tiempo siguió peleando con otros villanos del momento (la amenaza roja, por ejemplo) pero según la cronología de las historietas no sería el verdadero Capitán América, era un admirador que llegó a operarse para parecerse a él y que junto a un alumno (era profesor) correría otras aventuras, volviéndose loco como consecuencia del suero de súper soldado que tomaron. Posteriormente los personajes fueron recuperados, con el cerebro lavado y eso tan habitual, e incluso el que fuera Bucky de pega convirtiéndose en el héroe llamado Nómada.
Mientras tanto el Capi de verdad estaba congelado como consecuencia de su última batalla contra el Barón Zemo (padre), la misma en que el que hasta hace poco era El Soldado de Invierno muere (y luego volvió, claro). Dentro de un bloque de hielo permaneció durante décadas hasta que fue encontrado por Namor, personaje de la misma época que regresó más o menos a la vez, que en un momento de furia lo arroja al mar y allí será encontrado por el recién formado grupo de Los Vengadores, volviendo a la vida y encontrándose en un mundo que está muy lejos del suyo.
Curiosamente ese tiempo se va alargando, ya que si en un primer momento pasó de “morir” en los 40 a “resucitar” en los 60, hay que recordar que la continuidad del Universo Marvel va corriéndose y adecuándose, con lo que realmente para sus personajes no han transcurrido más que una decena de años (esto solo se comenta de cuando en cuando) y por tanto hoy en día estaríamos hablando de un hombre que ha pasado más de medio siglo en el refrigerador de la naturaleza, algo que por otro se refleja así en la serie de The Ultimates.
Capitán América: centinela de la libertad.


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