Portada y contraportada del tomo Los ex.
Nuevamente mis lecturas se han salido del camino de la prosa para ir a dar hasta un pequeño librito de portada e interior rosáceos, parte de un conjunto de temáticas que engloban otros aspectos de la vida de Ana, su protagonista, y que hoy nos deja estudiando a los ex.
Aquello que podría ser entendido por las feministas extremas como una obra que saca el lado más tópico y gastado de la vida de cualquier muchacha joven en un mundo moderno, con sus preocupaciones cotidianas, es solo el hecho de un cómic realizado desde un punto de vista, sí, de una mujer en el siglo XXI, un libro para que las que lo leamos digamos “en esto me siento identificada” y ellos piensen “no somos así, no es para tanto”.
Las páginas, plagadas de tonos encarnados, nos trasladan por el recorrido “amoroso” de la relación de Ana con el que es, al comienzo, su actual pareja. Un lujazo que todas querríamos tener: todo el día tirado en el sofá, delante de la consola, sin recoger nada, fingiendo las duchas y que no cuida de su gato. Una joyita, vamos.
Y ella, aguantando como buenamente puede, armándose de paciencia y cuidando y paseando a ambos bichos (hombre y felino), hasta que un buen día, él se larga. A partir de ahí comienza el proceso de superación del momento ruptura, pasando por fases variantes y cambiantes en las que entra en acción la ayuda de las amigas (a las que también se les dedica otro cuaderno rosa), aunque quizá ese término no sea de los más apropiado, ya que los intentos de apoyo se convierten, en ocasiones, en puñaladas no deseadas ni planeadas, para las que no hay remedio de aborto posible.
De pequeño volumen y lectura mucho más que ligera, no es que haya una segunda lectura posible. La vida de Ana (y otras muchas) es así con los hombres, mucho más novelado y exagerado, como exigen las convenciones clásicas a la hora de narrar una historia real y banal. Siempre hay que adornar un poquito.
A pesar del humor con el que se plasman las situaciones ocurridas, estoy segura de que habrá mucha gente que se quejará al respecto de la forma en que es retratada la protagonista. La solución es tan sencilla como no leer otro de los tomos (Las amigas o El curro). Así de fácil y rápido.
Y hablando de los otros tomos, en mis manos solo ha ido a parar aquel del que tratamos hoy, en una rápida lectura durante una espera dentro de una tienda de esas plagadas de tebeos por las estanterías. Las otras partes no pintan mal. Para echarse unas risas y poco más. Si paseo mis ojos por ellos, os traeré mis impresiones al respecto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario