Rosana Pastor y Javier Corral en Genio y figura.
Ha pasado un año y de nuevo en Seminci nos encontramos con esta iniciativa que pretende apoyar el mundo del cortometraje y más en concreto los que han sido realizados en nuestra región (Castilla y León).
Un total de seis cortometrajes totalmente distintos entre sí, esa es la magia que debe tener una buena proyección de este tipo de trabajos, y en los que encontramos nombres de conocidos actores como Neus Asensi o Cesáreo Estébanez.
De el total de los que se pudo ver destaco tres de ellos (sin ánimo de desprecio hacia los otros, ya que todos fueron una visión agradable y esto es una simple cuestión de gusto) que son Genio y figura, mi otra mitad y La viuda. Hablaremos de ellos en el sentido inverso en que los hemos nombrado.
En La viuda, en que la protagonista es la ya citada Neus Asensi, nos encontramos con una mujer solitaria que vive con su hijo el cual empieza a tener una relación muy cercana con el sacerdote de su parroquia, desencadenando las sospechas de la mujer de que quizá haya algo más.
David Martín Porras, que vive entre España y Estados Unidos, es quien firma este acercamiento al cine social con tintes de drama en el que deja claro que muchas veces, más de las que querríamos, las personas cometemos actos que no deberíamos guiados por la envidia y los celos.
Un sólido guión que lleva al espectador justo al punto por en que el director quiere y que logra dejarnos pensando al término del corto.
Neus Asensi en La viuda.
Mi otra mitad es una bonita y tierna historia de amor (igual que la canción de Ismael Serrano) en la que dos chicos con problemas de visión descubrirán que para encontrar a quien de verdad te quiere tendrás que mirar más allá de lo que antes podías ver.
Adrián y Andrea descubrirán que, a pesar de todo, a veces las cosas son más sencillas de lo que parecen.
Este sencillo y dulce cuento debe mucho a las interpretaciones de sus dos protagonistas, y en la opinión de quien firma destaca Nadia de Santiago (a quien hemos podido ver en un breve papel en La mujer sin piano, de la que en breve hablaremos) haciendo un personaje encantador y realmente entrañable.
Por supuesto nada de este cortometraje sería posible sin el trabajo de su creadora Beatriz Sanchís en su primer acercamiento a este mundo.
En tercer lugar en esta lista, aunque en opiniones que me han llegado debería erigirse ganador, está Genio y figura de Harem Khraiche con una historia bien crítica hacia el mundo actual y la invasión de los reality shows por todas nuestras pantallas de televisión.
Ya desde el principio, con un siempre magnífico Miguel Rellán, entramos en esta condena de los actuales programas de T.V con una familia cuya hija no quiere ser famosa y lo único que le gusta es leer y estudiar. Con esta premisa creo que se puede imaginar uno bien el resto del cortometraje.
No pude en ciertos momentos, en las escenas de la guerra, recordar la película Perseguido (si la habéis visto entenderéis sin duda el comentario) y por otro una frase de mi difunto padre que decía que no pasaría mucho hasta que en televisión se visionaran peleas de gladiadores a muerte, algo que quizá pueda sonar terrible pero que (me temo) es cierto que no falta demasiado.
Imagen de Genio y figura.
Pasando al tema de las actuaciones hay que nombrar (de nuevo) a Cesáreo Estébanez en el papel de un veterano general y también Javier Corral a quien tuvimos oportunidad de entrevistar en esta gaceta.
Sin duda este corto fue el que logró más aplausos y si resultara el ganador no sería en absoluto de extrañar.
No quiero terminar este escrito sin nombrar al resto, que aunque no hemos hablado de ellos también tuvieron sus aplausos y su mucho trabajo, empezando por Esto no es amor de Javier San Román, Ingeniería de Enrique Martín y A. Jonás Ojeda y Las remesas de Juan Carrascal-Ynigo y Arturo Cartal.



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