Así dice Luz Casal en su emotiva canción “18 años” (dentro de su álbum de 2007 “Vida tóxica”), en la que habla de un romance fugaz entre una mujer madura y un adolescente, en la ciudad del amor.
Esta frase (y la canción en sí) resumirían muy bien el contenido de “An education”, sólo que, en este caso, los sexos están invertidos y es una adolescente la que flirtea con un hombre mayor que ella.
De nuevo contamos con la colaboración de Jesús Barrio.
A los pocos minutos de empezar el film uno se identifica (y mucho) con ella. Y es que Jenny (fantásticamente interpretada por Carey Mulligan) siente la desmotivación típica del último año de instituto. Como nos ha pasado a muchos (por lo menos, a un servidor), nuestra protagonista sueña con conocer mundo, codearse con la alta sociedad, disfrutar de fiestas, de conciertos de jazz, perderse por ciudades desconocidas (como la romántica París) y por supuesto, con encontrar a un hombre que la quiera y con el que compartir todas esas experiencias.
Es entonces cuando aparece en su vida David (un maravilloso Peter Sarsgaard, del que en mi opinión, es imposible no enamorarse), un hombre de treinta y tantos, seductor, elegante, con ojos azules y dispuesto a ofrecer a Jenny llevar la vida que quiere (subastas, conciertos, escapadas a París…).
Jenny ha encontrado lo que estaba buscando, pero debe enfrentarse a unos padres que le dicen que debe estudiar (sin darle un porqué razonable) y a una profesora que le advierte que podría tirar su futuro por la borda al lado de ese hombre.
Y es que el conflicto de Jenny no es tan simple como podía parecer en un primer momento. La historia se narra en la Inglaterra de 1961, pero ¿Quién no se debate aún hoy en día entre deber y placer? ¿Merece la pena estudiar teniendo a un hombre dispuesto a ofrecértelo todo? ¿Merece la pena abandonar una carrera en Oxford por un amor que puede acabarse en cualquier momento? ¿Y porqué merece la pena hacer esa carrera?
Éstas son algunas de las preguntas que plantea este fabuloso film.
Contada con un ritmo ágil, con muy buenas interpretaciones (un irresistible Peter Sarsgaard y una deliciosa Carey Mulligan, además de los veteranos y siempre eficaces Alfred Molina y Emma Thompson), con una fotografía preciosa (maravilloso ese atardecer en París) y una música también muy envolvente (impagables las miradas de los protagonistas en el club de jazz), “An education” es una película muy recomendable, con la que es muy fácil sentirse identificado, que invita a la reflexión y que pretende hacernos poner los pies en la tierra a los románticos empedernidos…Y es que al final, uno debe estudiar para sí mismo, no para presumir de un título, ya que la educación es algo que queda para nosotros, que nos hace crecer como personas y conocer el mundo que nos rodea... Claro que es difícil darse cuenta de eso con unos ojos azules de por medio y con París…
¿Quién no merece ser feliz bajo sus cielos?
Os recomiendo enérgicamente este film, injustamente desapercibido en los Globos de Oro, en los Oscar e incluso en la propia cartelera. No dejéis pasar las pequeñas delicias como ésta que nos regala el cine británico.

1 comentario:
muy buena película, me gustó mucho aunque hubiera sido un peliculón si se hubiera adentrado en la historia de la profesora, es decir, en la época se creía que una mujer para ser alguien debía estudiar o casarse con alguien que la mantenga, pues bien, creo que su profesora tuvo que luchar por colocarse en su profesión, y no solo estudiar sino enfrentarse, de vez en cuando, al género masculino.
Porque en los años 60, época en la que se desarrolla la historia, existía una superioridad del hombre sobre la mujer concebida por tod@s. Algo que muestra perfectamente la excelente serie de televisión "Mad Men".
Por eso, si se hubiera escarbado en por qué el padre cambia de opinión cuando conoce al novio, esta película sería cojonuda pero, solamente, se centra en la juventud y sueños de la chica, que a pesar de estar bien, no consigue que se considere como algo serio.
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