“¿Tú también crees que no es como piensan? Yo creo que es como un erizo; por fuera, está llena de pinchos, pero en el interior lleva un alma tremendamente solitaria y terriblemente elegante”Basada en la novela francesa "La elegancia del erizo", el pasado 11 de diciembre se estrenó "Le Hérisson", ("El erizo").
Esas son las palabras que Paloma intercambia con Kakuro Ozu en una de tantas veces que se atasca el ascensor, una pequeña imperfección dentro de un mundo idealizado: un bloque de vecinos tremendamente ricos pero terriblemente desgraciados.
Dos mujeres jóvenes francesas: Muriel Barbery y Mona Achache. Varios premios: los del Jurado Joven y del Público de la Seminci 2009 y el Premio de los Libreros Franceses 2007. Un mismo objetivo: hacer llegar al público, ya sea mediante las páginas o en las salas de cine una historia entrañable que escapa de la superficialidad y los valores mundanos existentes en la sociedad.
Tres personajes tan diferentes que acaban descubriendo sus semejanzas; una niña con un alto coeficiente intelectual que, harta de vivir en un ambiente hipócrita carente de sentido, con tan solo once años, decide suicidarse.
René Michel, la porteral del edificio habitado por gente bien en el que vive la pequeña; una mujer poco atractiva aunque con amplios conocimientos de literatura: una mujer llena de sorpresas.Por último, un nuevo vecino de origen japonés que llega de improviso al edificio y que pretende enseñar infinidad de cosas a las dos mujeres, sobre todo a una en especial.
El amor y la amistad se entremezclan en la historia; la crítica social se refleja en cada secuencia. La reflexión sobre la vida y sus ataduras tiene cabida en este film con forma de pecera, lugar en el que se vive y se muere, y en el que todos chocamos con el mismo cristal.
Referencias a la cultura (Leon Tolstoi, Ana Karenina, Guillermo de Ockham), entorno parisino, amor casi clandestino, miedo, escondites, libros, cultura japonesa…forman en conjunto una película que bien refleja la esencia del libro. Nos da una lección sobre esta vida, la que dejaremos no importa cuándo ni cómo. Lo realmente importante es lo que estemos construyendo cuando la muerte, sin avisar, nos lleve. En aquel caso, ella estaba dispuesta a amar.

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