La sombra del poder, es un filme que no tiene otra intención que la de entretener. Pero es un entretenimiento de gran calidad, complejo y muy inteligente. Cuenta con un guión muy sólido, serio y práctico; aunque el final se podía mejorar para conseguir un verdadero peliculón.El ambicioso e imperturbable congresista Stephen Collins (Ben Affleck) es considerado como el futuro del partido: un hombre honorable que preside el Comité encargado de controlar los gastos de Defensa. Hay muchas esperanzas puestas en esta estrella en alza para que se convierta en un líder nacional, hasta que su joven ayudante (y amante) muere. El periodista Cal McAffrey (Russell Crowe) es amigo del congresista Collins y de la durísima editora Cameron Lynne (Helen Mirren), que le asigna el reportaje. Ayudado por la novata Della Frye (Rachel McAdams), el periodista intenta saber quién es el asesino y descubre un asunto que amenaza con hacer tambalear las estructuras de poder de la nación.
La película engancha desde el primer momento y mantiene un ritmo más o menos constante. La escena en el garage es un claro ejemplo de cómo bajar el ritmo y, al mismo tiempo, aumentar la intensidad del filme. La historia es muy interesante, enseña los recovecos del mundo del periodismo y es, por eso, de obligada visión por todo el mundo. Porque nos muestra los intereses que tienen los dueños de un periódico y las motivaciones de los periodistas, en definitiva, el cuarto poder; y eso no se puede pasar desapercibido en estos tiempos que corren. Además, se puede observar una gran cantidad de detalles del mundo de los periodistas que entusiasmará a los que les guste este mundo. Especial mención merece el detalle y homenaje, que se puede visualizar al final del filme, a la película Primera plana de Billy Wilder.
La fotografía brilla con luz propia, Rodrigo Prieto (Brokeback Mountain, 21 Gramos, Babel, Los abrazos rotos) es el encargado de dar color a este thriller tan intenso, es destacable su labor en la presentación del congresista. El montaje y la banda sonora son utilizadas con inteligencia y mimo.

La sombra del poder cuenta con un reparto de lujo: Russell Crowe (Red de mentiras) ganador de un Oscar por Gladiator; Ben Affleck (Hollywoodland) que obtuvo un Oscar por el guión de El indomable Will Hunting; Rachel McAdams (El juego del matrimonio) que encarnó a la inolvidable Allie Hamilton en El diario de Noa y que se está haciendo un hueco en el cine; Helen Mirren que consiguió el Oscar por La Reina; Robin Wright Penn (Nueve vidas) que optó al Globo de Oro por su rol en Forrest Gump; Jason Bateman (Juno) que es un valor en alza y que ya tiene un Globo de Oro; y Jeff Daniels (Buenas noches y buena suerte) que fue nominado al Globo de Oro en tres ocasiones. Y el director es Kevin MacDonald, que sorprendió con El último Rey de Escocia y que en el 2000 obtuvo el Oscar por el documental One Day in September.
En principio la pareja protagonista formada por el congresista y el periodista iba a estar formada por Brad Pitt y Edward Norton (ambos coincidieron en El club de la lucha). Pero por desavenencias con el guión y por incompatibilidad de fechas para el rodaje, ambos abandonaron el proyecto. Sin embargo, sus sustitutos no han podido ser mejores. Russell Crowe (en el papel del periodista) lo borda, hace un gran papel y hace suyo el personaje. Crowe se echa al hombro el peso de la película y sale muy bien parado. Ben Affleck también realiza una gran labor como congresista comedido, ambicioso y bien educado.
Esta película es puro entretenimiento y de gran calidad. Esta combinación raramente aparece en la cartelera y hay que aprovechar estas oportunidades que de vez en cuando nos brinda Hollywood. Además, el filme ofrece la posibilidad a los espectadores de poder conversar y debatir con los amigos, y eso siempre es bueno.
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