Mireia Pérez, autora de La muchacha salvaje.
Fotografías de Doc Pastor.
Ya pasó el ecuador de diciembre y fieles a su cita de cada seis meses volvieron Los diálogos del Señor Boliche a Valladolid, unas jornadas para los amantes de los tebeos y todo lo que hay detrás de ellos. En otras ocasiones ya he hablado de su forma de funcionar así que no hace falta volver a ello, pero sí decir que en este caso la temática era sobre la mujer y el cómic en las que, hasta el momento, han sido las charlas que más gente han congregado.
Hablamos de chicas y viñetas a un clic.
Ya es costumbre que en estas conferencias se haga siempre algún tipo de presentación y en esta ocasión recayó sobre La Muchacha Salvaje de Mireia Pérez (a la pude entrevistar un rato antes y os pondré en breve) con Raúl Álvarez de presentador, otra tradición, y moderador a partes iguales.
La valenciana afincada en Madrid habló de que hay que quitar algunos tópicos como que “si eres chica tienes que hacer ilustración”, o que no tiene sentido que en algunas cosas estemos todavía anclados en antiguos conceptos ya que “mientras la sociedad evoluciona la cultura evolucionará”. Pero el plato fuerte fue la obra que ya hemos citado y el cómo se llegó a hacer.
Raúl Álvarez y Mireia Pérez durante la charla.
Según contó realmente no tenía pensado presentarse al concurso de novela gráfica de Fnac/SinsEntido pero terminó a tiempo el dossier y lo mandó, con la consecuente sorpresa que fue para ella resultar ganadora y tener que ponerse a trabajar en ello con la total libertad que desde la editorial le dieron. Partiendo de una idea que era muy amable poco a poco, mientras iba dibujando, la historia fue cambiando hacia algo más duro, y todavía en los siguientes tomos según aclaró, con una clara influencia de Lovecraft (como el evidente tekeli-li) y esa “querencia junglesca” como le hizo notar Raúl Álvarez a lo que ella respondió que “dibujar bosques es muy agradable, te permite estar horas en rollo Zen. Terminé muy harta de hacer hojitas”, pero el buen resultado conseguido está a la vista de cualquier lector que se compre La muchacha salvaje.
No faltó el momento en que se preguntó si este tebeo es o no feminista, si buscáis por la Red se le ha buscado bastante sentido en esa línea, y lo es pero la autora esperaba “que no lo sea dentro de cinco años” y dejó claro que “es la historia la que decide el dibujo” en referencia al estilo que ha usado. El turno de preguntas hizo llevó a hacer referencias a las posibles influencias del mercado francés, al que ella considera muy agresivo y competitivo, y de la documentación que había usado, que aunque si hubo alguna no fue decisiva a la hora de crear la trama ya que estamos en una “prehistoria ficcionada”. Álvarez encontró una similitud con Red Sonja a lo que Mireia respondió con un rotundo “No”, pero a la pregunta de El Tío Berni (de Entre Cómics) sobre la influencia de Madrid dijo que “me ha cambiado todo” y que el estar allí tocando realmente a la gente del mundillo ha sido decisivo para ella.



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