I Pasarela de Jóvenes Diseñadores en Valladolid
Fotografías de Antonio Sánchez
El pasado sábado 26 de noviembre tuvo lugar en Valladolid el I Desfile de Jóvenes Diseñadores. La pasarela se desarrolló en el Novohotel y la fiesta posterior en el bar Cameo.
Dos modistos ya conocidos en la región Ladybug, César González, y las debutantes Ainhoa Salcedo, Natalia Esgueva, Alexandra Recarte y Raquel T. G., consiguieron llenar el recinto destinado al evento. A las 20:00, supuesto momento de inicio, no pudo comenzar ya que todavía había una larga cola de asistentes que no habían conseguido entrar en la sala.
Pasada media hora la mayoría de la gente había logrado ubicarse en pequeño y caluroso recinto, y sin ningún tipo de aviso comenzó un desfile que se caracterizó por su rapidez y una espera un poco larga entre un diseñador y otro. Pero esto fue compensado con la calidad de las colecciones y por las ganas e ilusión que tenía el público, que en numerosas ocasiones vitoreó a los jóvenes de la tierra y piropeó a las modelos.
La primera modelo en salir a la pasarela
Una música machacona abrió la pasarela, que aunque no era elevada tenía muy buena visibilidad, con el trabajo de Natalia Esgueva. Un sueño náutico sorprendente y juvenil que sumergió a los espectadores en un mundo de ninfas marinas y sueños playeros con sedas transparentes en tonos aquamarinos y pasteles. Los diseños tenían detalles hechos con conchas, lo que daba un toque atrevido pero aun así muy ponible. El maquillaje era muy discreto y los peinados poco variados ya que había un número reducido de modelos y tenían que prepararse entre los diferentes pases. Pero la trenza sobre la cabeza que lució la última modelo de esta colección fue el más llamativo y rompedor de todos, aunque recordaba a los ya vistos en la pasada edición de la Cibeles Fashion Week.
El casting de modelos no resultó muy acertado ya que se notaba demasiado que no eran profesionales. Algunas no rellenaban los trajes y en su mayoría tenían una expresión vacía y cuando no era así pecaban de demasiado expresivas. Muchas de ellas tenían una piel poco cuidada y tatuajes que desviaban la atención de los vestidos.
Diseño de Ainhoa Salcedo
Ainhoa Salcedo, que abrirá próximamente su taller en Valladolid, tomó el relevo sobre el row con una colección de alta costura que quedó algo deslucida al notarse las arrugas de los dobleces en algunos de los vestidos y alguna cremallera un poco descosida en el inicio. Aun así, el público se dejó encandilar por un vestido color moneda que la modelo que mejor se desenvolvía sobre la pasarela supo lucir a la perfección. Un mono en verde dorado muy actual y algunos diseños premamá que lucieron en una bellísima maniquí en estado de buena esperanza. Para terminar, Ainhoa reservó sus mejores creaciones; los vestidos de novia.
Y aunque la mayoría eran mujeres, también hubo un hueco para un diseñador, César González. Fue de los más aplaudidos con su colección de invierno. Estampados de cuadros, mangas abullonadas, toreras… diseños prêt à porter muy femeninos. Aunque el toque menos elegante lo ponían las vistosas cremalleras doradas que se han visto tanto en los diseños de Inditex esta temporada.
Modelos en actitud desenfadada
La cuarta fue Ladybug con sus vestidos coctel frescos y coloridos muy propios para cualquier evento. Profesionalidad, calidad en las telas y en los remates, colores cálidos y primaverales, mariposas y el ya tan manido color block fueron las señas de identidad de su línea. Luego, fue el turno de Raquel T. G., diseñadora y estudiante de periodismo que ha estado muy involucrada en la organización del evento.
En la elección de sus diseños llamaba la atención el contraste y la diferencia entre unos trabajos y otros. Tanto en estilo como en tonalidades el corte fue radical de una modelo a otra. Comenzó con unos tonos salmón muy clásicos para luego exponer otros más modernos y futuristas en negros y azules. Su obra maestra fue un vestido de ceremonia que semejaba griego y que tenía mucho movimiento resultando de esta forma vistosísimo y uno de fiesta largo que parecía adaptarse a la perfección al cuerpo de la maniquí.
La diseñadora Alexandra Recarte y una de las modelos
Para terminar con las jóvenes promesas, Alexandra Recarte puso el toque urbano y moderno con camisas transparentes, cinturas altas muy favorecedoras (con un aire muy español, toques, al igual que las toreras, que se vieron en casi todos los pases), short, y rosa flúor. Y puso el punto disonante con el contraste de tejidos, una falda tipo origami muy trabajada y diferente y escotes en forma de triangulo en la espalda.
Tras dos horas de espectáculo la clausura del evento quedó en manos del ya consagrado diseñador zamorano, Ángel Iglesias, que intentando dar un toque retro a su colección se quedó en antiguo al resultar poco juvenile (quizá por el contraste con lo visto anteriormente, y que no tenía nada que envidiarle), pero también con grandes obras como un vestido cuya tela parecía una mezcla de plástico y papel que con el movimiento de la figurante parecía saltar y cobrar movimiento propio, otro modelo largo con estampado de amapolas que resaltaba la belleza femenina y un vestido negro gótico, con falda globo, que resulto ser un ejemplo de alta costura con mayúsculas.
Uno de los vestidos más elegantes del zamorano
Al terminar, salieron todos los modelos y la gente esperaba expectante la salida de Ángel Iglesias que finalmente se asomo escasamente un minuto a la pasarela. Tras esto, muchos esperaban que volviesen a saludar todos los diseñadores, pero el espectáculo había terminado y tocaba trasladarse al glamoroso bar Cameo para continuar con la fiesta y el photocall.






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