Portada española del tomo recopilatorio
A veces, meterse en una serie de Vértigo puede resultar complicado. No siempre sabes a lo que está llendo. Además, que saquen toda una serie del tirón tampoco suele inspirar mucha confianza. Por ello, hay que estar seguro de que hay agua en la piscina antes de tirarse de cabeza en ella. En el caso de Greek Street, la piscina está más que llena de agua.
Es por todos sabido que Peter Milligan no está muy bien de la cabeza, y puede que sea eso mismo lo que le hace tan genial. Este yanki chalado situa su obra en el Londres actual, concretamente en Greek Street, una calle densamente poblada por mafiosos y sicarios oriundos de las bellas islas griegas.
Un hijo abandonado encuentra a su madre, ahora una prostituta, y la mata a golpes después de haberse acostado con ella. Los tres hermanos Fureys (ojo al nombre, que tiene guasa también) deciden quién vive y quién muere en su pequeño reino. La desdichada mujer de un ricachón obsesionado con la cultura griega grita por captar su atención, del mismo modo que la hija de ambos grita a causas de sus precogniciones.
Tres misteriosas mujeres casi todopoderosas envueltas en túnicas vaporosas devuelven la vida al cadáver de una prostituta embarazada, quien pasa a encarnar a Medea mientras se venga de sus asesinos arrancándoles las costillas y colocando páginas del clásico griego homónimo en sus pechos destrozados. Un detective lucha en el laberinto de su mente contra el hipotético minotauro que representa su homosexualidad. Un ex combatiente a quien un político calientasillones le arruinó la vida es acosado por el espíritu de un arcano guerrero mediterráneo.
Todo es tan sórdido como suena. Más, incluso, de lo que parece, pero algunas historias suenan familiares, porque los grandes dramas humanos tienden a repetirse. Y todas estas historias acaban por entrecruzarse bajo la narración atenta de una bailarina de strip-tease afro americana. Un concepto redondo.
Si a esto le sumas el dibujo de Davide Gianfelice, ya puedes explotar de puro éxtasis. Su estilo rudo de línea clara capta en un trazo los rasgos más significativos de la personalidad de cada cual. Sabe cómo jugar con las sombras para confundir tus sentimientos. ¿Cómo es posible que te apiades del hombre que se ha cometido incesto y ha matada a su progenitora? Él lo consigue.
Me atrevería a decir que Greek Street es una de las mejores, y más arriesgadas, decisiones editoriales de Planeta. Del mismo modo que les di un tirón de orejas en una o dos ocasiones, ahora debo reconocer que han editado un tomo de excelente calidad a muy buen precio, pues 25€ por casi 400 páginas a color es difícil de encontrar.
Las tres doncellas misteriosas responsables de muchos desaguisados
Si alguien tenía alguna duda, que se le disipen. Puede que el final os deje algo patidifusos al principio (rasgo muy característico de Milligan), pero tras meditarlo un poco veréis como no os habéis equivocado.



4 comentarios:
No siempre sabes a lo que está "yendo".
Gracias por la corrección caballero.
Aunque Maje y yo revisamos todo lo que se publica, además de tener cuidado cada miembro, se nos escapan cosas.
¡Oh! ¡Me colé! Gracias por el apunte, ya está corregido ^^U
Me han llegado comentarios sobre catalogar a Peter Milligan como "yanki chalado", aprovecho para aclararlo.
Respecto al segundo apelativo, mi opinión permanece impasible, no me vengáis con moderneces gafapastistas...
Respecto a lo de yanki, sí, el Sr. Milligan es un "true brit", pero despunta en el panorama estadounidense. ¿Que debería haberme mostrado más explícito respecto a este asunto? Pues mira, sí, pero entonces perderíamos esta bonita polémica...
La polémica, mientras no sea grosera, siempre es buena.
Publicar un comentario