Fotografía: Doc Pastor
A eso de las 10 de la noche, con traje y corbata negra y camisa blanca, el malagueño Antonio Banderas recogía ayer la Espiga de Oro honorífica como reconocimiento del Festival de Valladolid a su trayectoria
Tras ser presentado por dos de sus grandes amigos: Imanol Arias y Juan Diego, el actor y director se dirigió al público del Teatro Calderón, que le ovacionó con más de un minuto de aplausos, con un discurso que ni mucho menos estaba preparado, debido a la agenda tan apretada del premiado.
Antonio se acordó de Miguel Delibes y quiso dedicar el premio de dos formas: La primera citando al recientemente fallecido, Manuel Alexandre y la segunda a los jóvenes que intentan abrirse paso profesionalmente en los tiempos que corren, a quienes invitó a ser "persistentes".
La entrega de este premio a Antonio Banderas puso el broche a una gala de inauguración, presentada por Flipy y Alfredo Díaz, a la que no la faltó de nada. Humor, ritmos brasileños y la lectura de la carta del director Javier Angulo, que corrió a cargo de una Pilar López de Ayala espectacular.
El mejor inicio, sin lugar a dudas, para vivir intensamente 8 días de cine del bueno a orillas del Pisuerga.



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