Fundada en Valladolid el 12 de junio de 2008, por Reibag y Doc Pastor. Realizada y mantenida por la asociación Ruta 42.

18 de junio de 2010

Miscelánea Literaria: Dorian Gray, la joven cara de la decadencia

La pasada semana se estrenó la última versión llevada a la gran pantalla del clásico del gran Wilde.

Me gustaría dedicar la sección de esta semana a hablaros de la película, igual que en su día hice lo propio de la novela.

Un joven y apuesto Dorian Gray (Ben Barnes) llega a Londres, conservando la pureza de su alma, que pronto se verá enturbiada por las corrupciones de aquel que presume ser su amigo y guía.

Será presentado en sociedad, si bien al principio no caerá en gracia a demasiada gente, poco a poco irá introduciéndose en la alta sociedad victoriana. Y conocerá a Basil Hallward, pintor de profesión, amante de la belleza, que realizará un retrato del joven.

Durante la realización del mismo conocerá a lord Henry Wotton (Colin Firth), encargado de adiestrar al chico en el arte de los placeres banales, la fugacidad de la juventud y de la belleza. Todo aquello que debería pasar factura al alma, todo aquello que la corrompe, vivir la vida aceleradamente como si no hubiera futuro, como si no importara nada más que tú y el día a día.

En aras a esa decadencia a través de una espiral de placeres, la película se centra, para mi gusto, demasiado en lo carnal, en cómo Dorian se lo pasa pipa en sus encuentros físicos, tanto con mujeres, hombres y ambos. Claro que la carne vende en cine.

Además del siempre presente y recurrente hedonismo, la misoginia, al igual que en la novela, está presente, en la representación de los personajes femeninos en general, así como en la persona de Sybil Vane en concreto. Jovencita ilusa y frágil que termina con su vida cuando Dorian la deja. El fantasma de Sybil le perseguirá a lo largo de los años, símbolo de que, en el fondo, el pobre chico tiene, en algún lado, conciencia.

Dorian A.C.: Antes de la Corrupción.

Poco caso le hará a esta, y se pegará la vida padre, siguiendo los consejos de su gran amigo Henry, aunque con el paso de los años, se va dando cuenta de que una vida así no da la felicidad.

Comparaciones con el libro y argumentos aparte, la película, personalmente, me funciona. No es la mejor adaptación, y sin duda se podría haber hecho mucho mejor, por supuesto. Nadie es perfecto, ni siquiera Dorian Gray.

Pero la caracterización de los personajes estaba bien lograda, y los actores elegidos para representarlos quedaban perfectos en el papel.

Y aunque me guste esta historia de Wilde en papel, esta película probablemente pase a ese huequito de mi cabeza en el que se encuentran todas aquellas cosas que ví/leí y de las que nunca me acuerdo.

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