TrainspottingAño: 1996
Director: Danny Boyle
Reparto: Ewan McGregor, Ewen Bremner, Jonny Lee Miller
Distribuidora: Figment Film
Sexo, drogas y rock and roll. Un eslogan tan clásico como real en esta película, donde las tres grandes ideas se mezclan y crean una explosiva mezcla de sensaciones extrasensoriales. Así es Trainspotting.
Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor jodidamente grande. Elige una película. Esa debe ser Trainspotting. Una desgarradora historia sobre jóvenes, drogas, la vida y la muerte, sin perder el punto cómico que siempre acompaña nuestro día a día.
Trainspotting nos enseña las dos caras del mundo de las drogas: la parte feliz y la parte desagradable. Cuando te drogas, todo es maravilloso y mágico, y sabes que mucha gente jamás podrá llegar a tu estado de casi plenitud con el Nirvana. Además, tu única preocupación es reunir el dinero para el siguiente chute. Vamos, que la vida se reduce a un único problema-bucle.
La parte negativa, imagino que la conocemos todos. No obstante, en esta película también se nos muestra la visión del mundo real desde dentro de la adicción: un mundo cargado de problemas y líos de cabeza por cualquier tema: amor, trabajo, dinero, ocio, tiempo libre, vida social... un mundo con demasiados problemas para integrarse. Demasiados quebraderos de cabeza cuando lo único que te importa en la vida es llegar al día siguiente a por tu próximo chute.
Y como si de las mismas drogas se tratasen, la película tiene sus momentos bonitos, sus momentos asquerosos, desconcertantes, graciosos, tiernos... Toda una vida en un par de horas. ¿Merece la pena malgastar la vida en un submundo tan bajo, o podemos luchar para obtener una vida socialmente aceptable y aburridamente monótona?

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