Fundada en Valladolid el 12 de junio de 2008, por Reibag y Doc Pastor. Realizada y mantenida por la asociación Ruta 42.

30 de abril de 2010

Crítica de Iron Man II, vuelve el hombre de hierro

Hoy se estrena en cines.

Una de las máximas cinematográficas populares es que segundas partes nunca fueron buenas, pero sí más caras, y Jon Favreau parece sentirse cómodo ajustándose a esa perspectiva. Con Iron Man 2 se nos invita a darlo por bueno y, de paso, a emocionarnos con lo muchísimo que va a gustarnos The Avengers.

A un clic os ponemos el resto de la crítica, gracias a Alex González.

Tony Stark (Robert Downey Jr), tras revelar que es Iron Man, se enfrenta a la exigencia del gobierno americano de tener control sobre la armadura por considerarla un arma que ha de estar en manos del Ejército. Tony Stark se niega, por temor a mal uso que pueda hacer de esa tecnología personas como Justin Hammer (Sam Rockwell), contratista de equipamiento militar y oscuro rival de Stark Industries. El anuncio de la identidad de Iron Man despierta a Ivan Vanko (Mickey Rourke), un físico y expresidiario ruso que destinará toda su fuerza y conocimientos a vengarse de la familia Stark. Tony tendrá también que enfrentarse a problemas personales que afectarán a su relación con Virginia “Pepper” Pott (Gwyneth Paltrow) y James “Rhodey” Rhodes (Don Cheadle).

Iron Man despeja desde el principio cualquier duda que pueda tener el espectador sobre la naturaleza de esta película. El superhéroe metálico salta desde un avión al cañero ritmo de “Shoot to Thrill”, de los AC/DC, aterrizando en una luminosa plataforma gigante, rodeado de impresionantes mujeres embutidas en una suerte de versión calenturienta del traje de Iron Man, para finalmente estallar de la emoción el público al despojarse de la armadura y revelarse bajo ella un elegantemente vestido Tony Stark (Robert Downey Jr). Los asistentes del espectáculo que nos muestran están eufóricos, casi idos de la emoción de volver a ver nuevamente al desvergonzado héroe. Y nosotros, el verdadero público, nos sentimos llamados a formar parte de esa euforia colectiva, casi sonriendo afortunados por poder presenciar ese regreso. ¿O no?

Queda claro que lo que nos propone Jon Favreau es dejarnos llevar por el recuerdo de la impecable primera pelicula de la saga y maravillarnos por todos los nuevos añadidos que trae la segunda, que parece tener un afan por duplicarlo todo. Ahora hay dos Iron Man (el segundo es War Machine, una version bad ass de Iron Man), dos intereses romanticos (aunque la segunda, Scarlett Johanson, tenga la expresividad y carisma de una madera) y dos enemigos (un más que correcto Sam Rockwell y un soporifero Mickey Rourke) para suplir los momentos a medio gas de Robert Downey Jr y la propia película. En esta segunda parte también se va dando forma mediante (no tan) sutiles referencias al universo ampliado de los héroes marvelianos, especialmente en las escenas de Samuel L. Jackson, cuyo papel en esta película parece ser el de teaser viviente y hombre anuncio de la próxima The Avengers.

Quien esperamos que no tenga billete para ese mega team up es Mickey Rourke, que se arrastra por toda la película, pareciendo dotado del superpoder de ralentizar cualquier escena por la que se deje caer. En ocasiones parece que Ivan Vanko, su personaje, es simplemente Rourke disfrazado visitando el rodaje, por lo desconectado que se muestra de lo que sucede, y por lo doloroso que resulta verle en sus diálogos con Justin Hammer, interpretado por un Rockwell bastante mas centrado que su compañero de reparto. En el bando de los buenos las actuaciones son también bastante dispares, con un Downey Jr irregular que va desde la genialidad de su discurso ante el Senado a la apatía frente a una enfermedad mortal, pero que salva los muebles en todo momento y una Paltrow que entiende perfectamente que esto no es material para Oscar pero que resulta siempre profesional. Les acompañan Don Cheadle, afortunada sustitución para el papel de Terrence Howard y que realmente logra transmitir la entereza y firmeza propias de su personaje y Scarlett Johansson, metida con calzador tanto en su traje de Viuda Negra como en su papel, con una presencia meramente visual y (espero) fácilmente olvidable. Redondean la función el propio director Jon Favreau, que se permite estirar su papel de la primera parte sin resultar cansino y el mentado Samuel L. Jackson, con una estaticidad mas propia de las viñetas que de la pantalla.

Merece mención la casi enfermiza verosimilitud con la que se muestra el universo en el que vive Tony Stark, especialmente por la presencia de reputados comentaristas políticos americanos hablando sobre Iron Man, el celo por el detalle durante la audiencia en el Senado y la colaboración del Ejército americano con los productores de la película, algo cada vez más habitual en estas superproducciones. También es muy destacable la recta final de la cinta, demostrando al gratificante ritmo de las explosiones el superior presupuesto frente a su predecesora, y con un enfrentamiento final breve pero sobradamente espectacular.

La pelicula, como se dice más arriba, no engaña a nadie. Hay aviones, hay explosiones, hay fiestas con tías buenas, hay banda sonora potente, hay lujo monegasco, hay destrucción neoyorquina y hay todo lo que se le puede exigir a una entrada de cine. En otras palabras: hay 200 millones de dólares al servicio del entretenimiento y futuras producciones. Y tal vez eso sea lo importante, disfrutar de un blockbuster con una dirección solvente, unas escenas de acción contundentes y un presupuesto que cubre los fallos del reparto. Una última recomendación para el posible espectador: no vuelva a ver la primera parte en una temporada. La comparación, que tantas veces duele, aquí oxida.

5/10

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...