Habitualmente cuando acudo a ver una película inspirada en algún cómic intento leerlo antes, esta vez el desconocimiento de ese hecho (hasta el día anterior y por un comentario de Álvaro Pons) impidió la lectura así que no puedo indicar nada desde el punto de vista de la adaptación y me centraré solo la opinión que me mereció el filme.Bruno es un ex presidiario, un hombre callado que trabaja en un bar, un tugurio sería más correcto, al que de pronto le aparecen dos heridas en las manos que no se curan y siguen sangrando a pesar de vendarlas o coserlas, sin ninguna explicación los estigmas de Cristo han aparecido en este hombre del que nada sabemos y del que igual seguiremos al término de la película.
La aparición de estas heridas, y como consecuencia un enfrentamiento con su jefe, hacen que Bruno recorra las ferias de España en busca de su tío; aunque no llega a encontrarle se quedará en aquella en la que le conocían y parece que su vida se encauzará por fin.
Adrián Aliaga firma esta película basada en el cómic de mismo nombre de Lorenzo Mattotti y Claudio Piersanti. Un film que se arriesga con el blanco y negro en un mundo que hace ya mucho es a todo color, además de ser una cinta casi muda ya que su protagonista prácticamente no habla en ningún momento.
Aunque en algunos momentos se presenta visualmente interesante, la última escena que intuyo sacada directamente del cómic me resultó francamente impactante, el ritmo lento y los poco diálogos hacen que en gran medida se convierta en un metraje tedioso de ver y en el que en más de una ocasión tendremos que poner de nuestra parte para continuar viendo la película.
También tenemos la contra crítica; hablando con Víctor Alonso (director de contenidos de la recomendable notedetengas) me comentó justo lo contrario a lo que yo pensé al verla, en su caso le había gustado y no dudó en referirse a ella como “lo mejor de Seminci”. Hay que decir que la sesión a la que acudí fue a las 9 de la mañana y en su caso diez horas después, lo que intuyo influyó en la visión de cada uno.
En el apartado de las actuaciones hay que resaltar el trabajo de Manuel Martínez en el papel protagonista; de principio la elección del conocido deportista puede extrañar pero realmente es más que adecuado para el papel; en principio pensaban en él como la imagen física que debería tener y al no encontrar el actor adecuado es cuando entró en juego, comentó el director durante la rueda de prensa realizada en Seminci.
Una película complicada no apta para todo el mundo.

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