Spider ManAño: 2002
Director: Sam Raimi
Reparto: Tobey Maguire, Willem Dafoe, Kirsten Dunst
Distribuidora: Columbia Pictures
La semana pasa Ruta 42 estrenó la nueva serie de tiras comicas El Can(m)pus, en la que se relatan aventuras cortas en la universidad. Hoy traemos a un estudiante con el que todos alguna vez nos hemos identificado, y que se sume en una aventura con la que todos hemos soñado.
Antes que nada, comentar que se pensó en un primer momento hacer esta crítica de la película de Spider Man de la década pasada, o incluso la versión no-licenciada realizada en Turquía en 1973. Sin embargo, ninguna de ellas mostraba la faceta de Peter Parker estudiante como pretendía remarcar hoy.
Es bien conocida, por generalización o recurrente personaje en diferentes medios, la historia del chico raro del colegio con el que todos se meten y se ríen. No destaca en muchas cosas, quizás en notas y estudios. No practica ningún deporte y su afición no es salir de farra con los amigos, sino irse a museos, leer comics y soñar con trepidantes aventuras. Ese chico puede ser cualquiera de vosotros, lectores (también lectoras, que háylas que han pasado por eso). Ese chico es Peter Parker, fotógrafo aficionado y blanco de las maldades de sus compañeros, chulos de instituto que miden la popularidad por las somantas de ostias semanales que reparten.

Pringado
Peter tiene la ¿desgracia? de verse involucrado en un accidente, cuando una araña radioactiva escapada de las jaulas del laboratorio le pica en la mano, provocando un cambio total en su estructura muscular y en sus sentidos y habilidades, proporcionándole fuerza y destreza como las de una araña de su tamaño. Sus cambios afectan también su forma de ser, lo cual lleva a sus tíos a preocuparse por él. Al fin y al cabo, Peter es un joven en proceso de cambio, en la edad de paso entre adolescente y adulto, también llamado edad del pavo. Su tío, Ben Parker, quiere llevarle por el buen camino como todo buen padre querría hacer por su hijo, pero Peter siente que tienes otras prioridades en la vida, como conquista a la chica de sus sueños.
Esas prioridades le harán olvidar algo en lo que la mayoría de jóvenes no prestan atención: la responsabilidad. Todos nuestros actos conllevan reacciones, y hay que asumir la responsabilidad de ellas. Peter se lo tomó a rencilla cuando el promotor no le quiso pagar todo lo acordado por su combate, y cuando este fue atracado no cumplió con lo que tenía que hacer: detener al ladrón. Eso conllevó a la gran tragedia: el atracador disparó a tío Ben para robarle el coche, y este falleció.
Recordando que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Pero añado que cualquier poder lleva una importante responsabilidad por menor que sea.Aquel fue el día en el que Peter aprendió lo que era la responsabilidad. Y más de una vez ha tenido problemas por conllevas dos grandes responsabilidades: la de cuidar de su familia y la de salvaguardar las calles de la gran ciudad.
Por cortesía de su amigo y vecino.
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