Con un trasfondo acerca del tema del maltrato a las mujeres, esta primera parte de la trilogía de Stieg Larsson cuenta con una trama policíaca y detectivesca a lo largo de más de 600 páginas. También tenemos la corrupción, las mentiras y las verdades a medias buceando entre las páginas de esta novela.El tan aclamado best seller, que fue llevado recientemente a la gran pantalla, cuenta el dilema familiar de la familia Vanger, unos adinerados suecos que tienen que ver como su imperio empresarial está a punto de irse a pique. Además de los problemas económicos, Henrik Vanger tiene su propio infierno personal: la desaparición, en 1966, de su sobrina Harriet. En un último intento de resolver el misterio, contrata a un periodista, Mikael Blomkvist, para que le dé un nuevo enfoque al caso.
Con un final inesperado, Larsson consiguió sumirme en el sopor al principio de la historia, cuando en lugar de arrancar con el argumento, pasaban las páginas y en mi cabeza sonaba algo así como una motosierra que no termina de funcionar y que iba a trompicones.
A pesar de tener su cosa, el libro tiene demasiados puntos irreales. Y, a decir verdad, tanto nombre sueco logró que me hiciera un lío y tuviera que volver unas páginas atrás para ver quién era quién.
La abundancia de personajes no da una profundidad psicológica a todos como debiera ser para una novela negra, por aquello de averiguar los motivos que llevan a actuar como lo hacen. A decir verdad, es algo que hay que hacer en cualquier género. Entender qué le pasó al personaje para que se comporte como lo hace.
Sin embargo, tratándose de la primera parte de tres, voy a esperar a terminarla para poder criticar con fundamento la existencia o ausencia de profundidad psicológica de sus protagonistas y personajes.
Por ahora, hasta que no lea la trilogía completa no puedo tener una visión de la historia global, por lo que me quedo colgando en muchos de los aspectos del libro.
Llevada a la gran pantalla recientemente, Millennium (el nombre que se ha escogido para esto) tiene un reparto en el que se cuentan nombres como Noomi Rapace como Lisbeth Salander y Michael Nyqvist como Blomkvist (y ahora que alguien me diga como se pronuncian, porque yo no acierto).
En cuanto pueda disfrutar de la visualización del film, os dejaré mis impresiones por aquí.
Por ahora, solo puedo decir que, a pesar de haberme peleado con los nombres suecos y de que el primer libro de la trilogía no me cautivara desde la primera página, estoy deseando que caigan en mis manos las dos restantes partes y descubrir en qué casos se ve involucrado nuestro periodista Blomkvist y qué ocurrió en el pasado de Salander (cosa que espero, el autor desvele).

2 comentarios:
Vamos, que es mejor ver la peli que leerse el libro, ¿no?
Yo en ningún momento he dicho eso. Es más, nunca prefiero ver una película a leerme un libro. Jamás.
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