
El sábado hacia las seís de la tarde en la Plaza Mayor de Valladolid, se concregaron varias decenas de ciclistas para emprender la tercera marcha ciclonudista de la ciudad.
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Pensándolo me hace gracia. El sábado en Valladolid podía verse el concurso anual de esculturas de arena, una conferencia sobre Watchmen como parte de los Diálogos del Sr. Boliche y la tercera marcha ciclonudista. Una interesante mezcla.
Por tercer año consecutivo ciclistas de la capital de Castilla y León se han dado cita en la marcha ciclonudista, para protestar por la poca presencia de carril bici en la ciudad con los problemas que ello conlleva. Como indicó Manuel Ortiz, portavoz del colectivo, es peligroso para ellos tener que compartir la calzada con los coches y no tienen la opción de ir por la acera con los ciudadanos que van a pie.
Valladolid solo era una más de las ciudades que albergaba esta poco habitual manisfestación que también pudo verse en Madrid, Valencia o Barcelona.
Personalmente no soy de montar en bicicleta, nunca llegó a gustarme, pero si tengo compañeros y amigos que son habituales de este transporte y son muchas las veces que me han comentando los problemas que tienen con el poco carril bici que existe en la ciudad.

1 comentario:
Me voy a poner reivindicativa.
He vivido dos años en Alemania y he dado bastantes vueltas por Europa en los últimos años, y en casi cualquier parte te encuentras con que la bicicleta no es un simple juguete, o una forma de hacer deporte: es un medio de transporte con todas las de la ley. La gente va a la compra o sale de fiesta en bicicleta, y a nadie le parece raro. Es sano, es barato y no contamina.
Pero en España, eso de ir en bici es cosa de alternativos y perroflautas exclusivamente. ¿Por qué? Porque la gente no está concienciada, no es consciente de lo útiles que pueden llegar a ser las puñeteras bicicletas. Y claro, cualquiera se pone a conducir un medio de transporte sin espejos retrovisores en medio de una masa de coches que se empeña en echarte de la carretera porque les estorbas, y con razón.
¿Solución? Está claro: el carril-bici. Pero no, por Dios, vamos a hacer oídos sordos a la demanda popular, porque eso de ir en bici es de "progres", y las personas serias se dejan una pasta en gasolina y en el seguro del coche. La bici sólo sirve para dar vueltas con la pareja y los niños los domingos, en un cruce entre dominguero y Verano Azul, y por eso el alcalde crea dos kilómetros de carril bici que dan la vuelta a un barrio residencial y que no llevan a ninguna parte ni sirven para circular, sólo para que los peques se den un paseo en verano.
Es que se gasta dinero del herario público. Ya, claro, pero para construir aparcamientos de pago en cada puto barrio de la ciudad, sí que hay dinero, ¿no?
Ya lo he soltado. Qué gusto, por diossss.
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