Fundada en Valladolid el 12 de junio de 2008, por Reibag y Doc Pastor. Realizada y mantenida por la asociación Ruta 42.

17 de octubre de 2008

Panteón de Personajes Ilustres: Superlópez, superhéroe español


¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Supercoco? Tampoco. Es Superlópez, la brillante creación de JAN, que demuestra que un personaje paródico puede ser complejo e inteligente.




Si eres de los que has olvidado todo lo que te contaron en las clases de literatura del instituto, es posible que no recuerdes, o que no sepas, que El Quijote, la más insigne de las obras en lengua española, se concibió como una parodia del género que producía más “bestsellers” en la época, la novela de caballerías. Una parodia, sí. En plan, “vamos a reírnos de topicazos y, ya que estamos, contamos una historia”. Habrá quien piense que me paso tres pueblos comparando el Quijote con Superlópez, pero lo que trato es de ilustrar una idea: la de que se pueden crear historias inteligentes, personajes redondos y situaciones con miga, a partir de una parodia. Que una caricatura puede tener vida y empaque propios, y ser técnica, estética y conceptualmente tan rica como el modelo original. Que no todo en esta vida es Scary Movie, vaya.


De Pata Negra

Juan López
lleva una anodina vida de oficinista en Barcelona, mantiene una relación más bien inestable con una dominante e impulsiva compañera de trabajo, Luisa Lanas, y vive constantemente capeando el variable humor de su jefe y las intrigas de su envidioso compañero Jaime. Lo que nadie sabe es que, en realidad, López es un extraterrestre criado entre humanos, con poderes extraordinarios que utiliza para combatir el mal. Es Superlópez, un superhéroe cañí, cañí.

Creo que no hace falta que explique quién es el modelo a partir del cual se creó a López. La idea original, por encargo de la editorial Euredit, fue la de crear una versión cómica y española de lo que sería el héroe por excelencia, Superman. Sus características principales se irían puliendo, ya bajo el sello Bruguera (hoy extinto y continuado por Ediciones B), con los guiones de Francisco Pérez Navarro, Efepé, si bien más tarde sería Jan quien se ocupara íntegramente del desarrollo de su criatura. El objetivo era doble: por un lado, reírse de las convenciones y tópicos del cómic de superhéroes americano y, por otro, ridiculizar el estereotipo de españolito medio del que se empezaba a huir en la década de los 70. Para ello, Jan hace uso de unos personajes arquetípicos a más no poder desde el punto de vista costumbrista, pero que suponen una absoluta vuelta de tuerca en cuanto a los modelos americanos. López es oficinista, porque lo de ser periodista tiene demasiado “glamour”; no es atractivo ni musculoso, sino un hombre más, que no llama la atención, y del que hasta el nombre es aburrido (incluso últimamente hasta tiene canas). Luisa es una secretaria histérica y estridente, mujer dominante y superficial en la más consagrada tradición nacional y, al contrario que Lois Lane, no soporta el alter ego superheroico de su pareja (aunque desconoce que son la misma persona) porque le roba protagonismo. Jaime es, probablemente, quien haya experimentado una evolución más marcada, pues de ser la representación más paradigmática del clásico pelota envidioso de la oficina, terminó siendo un pobre perdedor con buen corazón y cierta tendencia a llevarse los golpes que no iban destinados a él.


De la Comedia a la Crítica Social

Sin embargo, no han sido los personajes los únicos que han evolucionado con el paso del tiempo. Las tramas y los temas tratados han ido cambiando con el paso de los años, desde el puro entretenimiento sin demasiado contenido hasta el retrato social realista y negro, aunque siempre tocado con un punto de humor absurdo marca de la casa. La explotación infantil, el mundo de la droga, la frivolidad de la industria del cine, la religión, el medio ambiente, la colonización... Son cuestiones que se tratan con seriedad y amargura, si bien siempre se ofrece una perspectiva abierta a la esperanza, en la que los delincuentes juveniles pueden redimirse, los gobiernos corruptos pueden abandonar sus prácticas y el mafioso de turno acabará en la cárcel, no sólo por mediación del superhéroe, sino por la actuación ciudadana. Uno de los aspectos más interesantes de las historias de Superlópez es que, en numerosas ocasiones, el final feliz no se logra exclusivamente a través de la intervención directa del protagonista, con su superfuerza, supervelocidad, etc, sino también gracias a la ayuda del citado Jaime, de los dos jóvenes idealistas que son Martha y “Chico”, de la intervención policial más o menos torpe pero decisiva del inspector Hólmez, o de los numerosos pueblos oprimidos, tanto terrestres como extraterrestres, que van apareciendo en las páginas de éste cómic. Al final, Superlópez termina por ser el detonante del cambio, la inspiración para que la gente normal, como tú y como yo, actúe según su conciencia. No está mal para un tebeo de entretenimiento.


Superlópez es, por tanto, un reflejo ácido de la sociedad española e internacional de los últimos treinta y pico años, que habla de cómo es el mundo y de cómo debería ser, y todo lo trata desde un punto de vista humorístico, como el azúcar en la píldora de Mary Poppins. Remueve conciencias y hace reír. Quizá sea una valoración muy subjetiva, pero creo que eso es mucho más difícil de conseguir, que sentir admiración por un tipo al que no le atraviesan las balas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre... gran contenido y la elección no podría ser mejor:)

Genial:)

James Ruthven dijo...

Siempre he sido fan acérrimo de Mortadelo, y Zipi y Zape nunca me dijeron nada especial. Sin embargo, hay un personaje que, sin darme cuenta, formó parte de mi infancia (en menor medida que el gran burricalvo con gafas) y me influió más de lo que hubiera querido.

Hoy, casi 20 años después, me siento orgulloso de haber leído en mi infancia grandes albums como La Caja de Pandora, El Supergrupo, La Semana más Larga, Los Alienígenas, Los Cabecicubos o La Gran Superproducción.

James Ruthven dijo...

Por cierto, se me olvidaba:

¡Mecachis la mar!

Patu dijo...

Siempre ha sido mi personaje de cómic español favorito :D

(Y la verdad, Zipi y Zape tampoco me decían nada).

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